ACERCA DE LAS EXPERIENCIAS 

DE LOS HOMBRES

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ACERCA DE LAS EXPERIENCIAS DE LOS HOMBRES

 

Por David Tacey, Manhood Magazine
Traducción: Laura E. Asturias

David Tacey, autor, académico y comentarista, exhorta al movimiento de hombres a enfrentar directa y honestamente la realidad de la psique y todo lo que ésta contiene. Llama a los hombres a asegurar que cualquier ira emanada de los grupos de terapia y de concientización sea integrada y adecuadamente comprendida. Si no lo es -advierte-, los hombres podrían dirigir su cólera contra las mujeres, el feminismo y el progreso social. Su próximo libro, Rehaciendo a los hombres: Jung, la espiritualidad y el cambio social (Remaking Men: Jung, Spirituality and Social Change, Routledge), será publicado a principios del próximo año.

El movimiento de hombres contemporáneo es, en parte, una erupción muy retrasada de sentimiento y emoción en las vidas psíquicas de los hombres comunes y corrientes. Por generaciones, a los hombres se les ha enseñado, o acondicionado, a reprimir sus sentimientos y a comportarse de acuerdo con un estoico modelo patriarcal de conducta. Por esto es positivo el desarrollo de un movimiento de hombres "expresivo" que persigue erradicar las prohibiciones y represiones convencionales y construir modelos de masculinidad nuevos, más afirmativos y plenamente humanos.

Sin embargo, según mi propia experiencia en el movimiento de hombres, existe en los hombres una tendencia real y peligrosa a cambiar de un extremo al otro. A veces nos vemos motivados a ir de lo "muy seco" a lo "muy mojado" y empezamos a albergar sentimientos que parecen extrañamente inapropiados e insoportables.

Especialmente hacia la mitad de su vida, los hombres que repentinamente descubren su corazón podrían decidir que la cabeza es saturnina, estática y mala y que el fluido vital del corazón debe ser la única fuente de la verdad. Los hombres que emprenden un camino espiritual frecuentemente se tornan anti-intelectuales, se oponen agresivamente a la "teoría" y se comprometen con el culto de la "experiencia". El intelecto y la vida de la mente a veces se perciben como parte del "yo falso" que un hombre está dejando atrás a fin de alcanzar la "autenticidad".

Quizás no haya mucho que podamos hacer al respecto en este momento, ya que este sentimiento no diferenciado es el punto en el que muchos estamos. Aun así, no podemos esperar que otros asimilen estas grandes dosis de sentimiento y no debemos esperar que todos los públicos sean receptivos a la expresión catártica de ese sentimiento.

Desafortunadamente, en una sociedad en donde muchos hombres tienen demasiada educación y se concentran en la mente, la "liberación masculina" tiene el desagradable hábito de representarse como un descartar de la "trascendencia" de la mente.

Es difícil dirigir o educar el intoxicado sentimiento que surge de los hombres en los grupos de terapia y de concientización, y los intentos por probar este sentimiento frente a la realidad pueden tener como resultado una amarga recriminación y pesar. Sin embargo, la euforia inicial es autolimitante, ya que tras la extática descarga vienen sentimientos de agresión y resentimiento. Súbitamente, los hombres se sienten enfurecidos por el sistema patriarcal que les enseñó a reprimir sus sentimientos y que representó los sentimientos y las emociones como debilidades femeninas. Se sienten engañados por la vida, furiosos hacia el padre que brindó el modelo represivo, desconcertados al percatarse de que no les unen lazos afectivos con su padre y ansiosos por buscar reparaciones y resarcimiento. Así buscan al padre biológico o adoptivo y los sentimientos fluyen en una forma que nadie pudo haber previsto.

El hombre rígidamente controlado es, de repente, un corazón sangrante que alternadamente produce éxtasis, depresión y cólera.

Esta cólera masculina puede muy pronto tornarse en actividades políticas que son una especie de látigo en contra de las mujeres, el feminismo y el progreso social. Los llamados "grupos de concientización" para hombres pueden rápidamente convertirse en pandillas misóginas si esta cólera recién descargada no es integrada y comprendida adecuadamente.

Cuando la energía y las emociones son liberadas en hombres represivos, lo que emerge del inconsciente no es bondad ni luz. Se da una gran concentración de lo que Jung denomina "la sombra" y de lo que las religiones llaman "el mal", y si esta oscuridad no es aceptada y reconocida como tal ni transformada por una cosmología o una religión suficientemente fuerte para contenerla, simplemente será desbordada al mundo y toda clase de figuras y fuerzas externas, en especial las mujeres, serán culpabilizadas por tal miseria y angustia.

Los hombres que emprenden caminos de autodescubrimiento muy superficiales, o que no se interesan por enfrentar la oscuridad dentro de sí mismos, son particularmente propenso a las proyecciones negativas y a una visión "paranoica" del mundo social externo. Algunas de las filosofías populares y las terapias de "new age", tan disponibles hoy en día, no tienen espacio para la oscuridad ni el mal. Por el contrario, fomentan una visión "liviana y positiva" completamente engañosa de la naturaleza humana, y los hombres que se ven inmersos en estos sistemas tienen muy pocas oportunidades de confrontar la sombra o de integrar su propia oscuridad.

La liberación masculina tendrá que enfrentar directa y honestamente la realidad de la psique, y al exigir individualización y crecimiento personal, muchos hombres obtendrán mucho más de lo que esperaban. Si se busca individualización, o confrontación con el inconsciente, los hombres tendrán que hacer frente a todo lo que en realidad emerja del inconsciente, ya sea que esto encaje o no en la ideología de moda o en las expectativas populares.

 


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