CURSO METODOLOGICO
DE MASCULINIDAD Y EDUCACION POPULAR

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CURSO METODOLOGICO
DE MASCULINIDAD Y EDUCACION POPULAR

1995

Cantera

OBJETIVOS GENERALES:

A partir de la realidad de los hombres y desde su condición de género, reflexionar sobre la construcción de las identidades masculinas.

Analizar las raíces de la violencia en los hombres, sus efectos en ellos, sus familias y la sociedad, y su relación con la actual crisis socioenconómica.

Ir buscando pistas metodológicas que permitan desarrollar el trabajo entre hombres para aportar a los procesos de transformación de las conductas masculinas.

Primer Taller: "Identidades masculinas", 1-2 de febrero

Segundo Taller: "Hombre, violencia y crisis social", 11-12 mayo

Tercer Taller: "Desaprendiendo el machismo. Metodología de trabajo entre hombres." 17-18 de agosto.

Encuentro mixto: "Intercambio de experiencias", 23 de noviembre.


PRIMER TALLER: IDENTIDADES MASCULINAS

OBJETIVO GENERAL:

A partir de la realidad de los hombres y desde su condición de género, reflexionar sobre la construcción de las identidades masculinas.

Objetivos Específicos:

- Identificar y analizar los elementos de masculinidad (del modelo de hombre) que asumimos como propios y los que rechazamos.

- Reflexionar sobre lo positivo y lo negativo de nuestras identidades masculinas.

- Reflexionar sobre la supuesta "superioridad masculina" y analizar cómo esta creencia incide en la opresión de las mujeres.

- Profundizar sobre los aportes teóricos del feminismo a la formulación de la perspectiva de género.

 INDICE

 

1. INTRODUCCION

1.1 Antecedentes
1.2 Expectativas de los participantes

2. ELEMENTOS/CARACTERISTICAS FUNDAMENTALES DE LA MASCULINIDAD

2.1 Identificándonos como hombres
2.2 Masculinidad: fuerza, inteligencia y libertad
2.3 Lo que algunos asumimos, otros lo rechazamos
2.4 Rechazamos los elementos considerados femeninos
2.5 Síntesis parcial del tema: Identidades masculinas como ideología de dominio y control

3. MASCULINIDAD - DESDE NUESTRAS EXPERIENCIAS DE VIDA, ANALIZAMOS, CRITICAMOS Y DEBATIMOS NUESTRAS IDENTIDADES MASCULINAS

3.1 La fuerza física
3.2 Normas de vestir y apariencia física
3.3 Libertad sexual y social
3.4 Homosexualidad
3.5 Violencia
3.6 La inteligencia, la división sexual del trabajo y las relaciones de poder
3.7 Rivalidad: ¿Machismo versus Feminismo?
3.8 La igualdad entre los sexos
3.9 "Superioridad" masculina y relaciones de poder
3.10 Igualdad y poder: brecha entre teoría y práctica
3.11 Síntesis: Al reconocer las diferencias y contradicciones podemos ser más analíticos y críticos

4. MASCULINIDAD: INVESTIGAMOS NUESTROS TEMORES, PREJUICIOS, VERGÜENZAS, PENAS Y MITOS

4.1 El temor de ser violado
4.2 La vergüenza de ser violador
4.3 La pena asociada con la infidelidad; con el no satisfacer a la mujer y con la impotencia
4.4 La violencia doméstica
4.5 Ser ladrón o delincuente
4.6 Homosexualidad: mitos y prejuicios
4.7 Que mi mujer salga lesbiana
4.8 Ser mantenido
4.9 Que lo domine la mujer
4.10 Ser mentiroso
4.11 Ser machista
4.12 Casarme con una prostituta
4.13 Síntesis: El temor de ser rechazados, marginados y castigados

5. SUPERIORIDAD MASCULINA: ¿MITO O REALIDAD?

5.1 El mito de la creación del pueblo Toba
       5.1.1 Comentarios nuestros sobre el mito
5.2 Superioridad masculina: desmitificando nuestra realidad
       5.2.1 Superioridad sexual
       5.2.2 Superioridad biológica
       5.2.3 Superioridad cultural/social
5.3 Síntesis: "Superioridad" masculina, mito sobre el cual se construye el sistema sexo/género con dominación masculina
5.4 Mito de la creación de los pueblos mayas (Texto del Popol Vuh)

6. LA "SUPERIORIDAD" MASCULINA COMO FUENTE DE DISCRIMINACION

6.1 El modelo dominante de ser hombre y la discriminación
6.2 Resumen de la película "Filadelfia"
6.3 Discriminación y SIDA
       6.3.1 Resultado de temor y prejuicios
       6.3.2 Ignorancia y falta de información
       6.3.3 El SIDA amenaza a todos/as
6.4 Discriminación y sexualidad
       6.4.1 El rechazo de la homosexualidad
       6.4.2 La "superioridad masculina" rechaza todo lo que es femenino
       6.4.3 La "opción sexual": ¿socialmente aprendido o producto de la naturaleza?
6.5 Otras formas de discriminación
6.6 Discriminación: a manera de conclusión
       6.6.1 Discriminamos porque nos sentimos superiores
       6.6.2 Discriminamos a partir de los temores, prejuicios y amenazas
       6.6.3 La discriminación que vivimos nosotros, las mujeres la viven dos veces
       6.6.4 Evitando la discriminación
       6.6.5 El reto: cambiarnos para ser menos discriminadores
       6.6.6 Otro reto: no seguir automarginándonos
       6.6.7 Dejar de engañarnos para poder transformarnos

7. CONCLUSIONES GENERALES

8. ANEXOS

 

1. INTRODUCCION:

1.1 ANTECEDENTES Y JUSTIFICACION

El 8 de septiembre de 1994, en el Hotel "Las Mercedes", se realizó, organizado y promovido por CANTERA, un encuentro de intercambio sobre masculinidad. Dicho encuentro logró reunir a un grupo de 45 hombres de distintas partes del país, quienes reflexionaron sobre lo que significa ser hombre en la sociedad Nicaragüense. Analizaron, a la vez, los procesos de construcción social de la masculinidad y el papel de la familia, la religión, la cultura, etc., en la misma y miraron las ventajas y las desventajas del modelo dominante de ser hombre, el machismo, para los hombres mismos.

A partir de esta experiencia, y en respuesta a las exigencias de los participantes, CANTERA ha diseñado, como parte integral de su programa de metodología de la educación popular y perspectiva de género, un curso titulado: "Masculinidad y Educación Popular". Este curso consiste de tres talleres, de dos días de duración cada uno, y un encuentro de intercambio, de un día, entre hombres y mujeres, a lo largo del año 1995.

Con esta memoria se presentan los resultados de las reflexiones, discusiones y debates del primer taller del curso sobre "identidades masculinas".

Para los participantes ha sido una experiencia de intercambio no solamente de hechos concretos de la vida, sino también de análisis crítico de actitudes, valores y comportamientos como hombres. Ha significado tocar, además, sentimientos y emociones, sentirse a veces amenazados pero también desafiados. Desafiados porque, al entender mejor las fuerzas condicionantes que nos inculcan, desde muy niños, en la mayor parte de los hombres, conductas machistas y que les hacen discriminar, marginar y hasta castigar a las mujeres y a otros hombres que no se conformen al esquema machista, se viene descubriendo que no nos es imposible cambiar y avanzar, en búsqueda de relaciones y prácticas más justas y humanas.

Pero no basta el reconocer o descubrir las posibilidades de cambio, sino asumir el reto de la transformación. Hay que enfrentar el temor de avanzar de manera individual y colectivamente a la construcción de un paradigma de masculinidad más auténtico y humano. El proceso y las reflexiones desarrollados en este primer taller, se recogen en este texto que es el producto de un grupo de hombres interesados y motivados a cambiar.

En este sentido, esperamos que esta memoria sea útil, en primer lugar para fortalecer el compromiso adquirido por los participantes pero también como herramienta de reflexión y debate para hombres y mujeres interesados/as en la temática y comprometidos/as con la creación de nuevas relaciones entre sí.

 

1.2 EXPECTATIVAS DE LOS PARTICIPANTES

Las expectativas expresadas por los participantes, antes de iniciar el taller, se pueden agrupar de la siguiente manera:

Adquirir nuevos conocimientos sobre lo que significa ser hombre:

Conocer nuevos aspectos de la identidad masculina y del género masculino; conocer lo referido a género; reflexionar sobre la propia identidad, su formación y conocer un poco más de ambos géneros; profundizar y consolidar conocimientos sobre el tema; aprender de la identidad del hombre y tratar de entender mejor a las mujeres.

Tener intercambio de ideas y experiencias:

Conocer otros puntos de vista sobre nuestra identidad; continuar la reflexión desde nosotros mismos, sobre cómo hemos sido construidos.

Aprender para poner en práctica nuevos conocimientos:

Aprender sobre identidades masculinas y trabajarlo en las comunidades, desde el punto de vista ambiental; adquirir conocimientos sobre el tema para intercambiarlos con mujeres con las que trabajamos; aprender de todos y ver qué podemos aplicar en nuestra vida familiar y laboral.

Descubrir cómo cambiarnos, transformarnos:

Que salgan propuestas para que las implementemos en la vida cotidiana; cambiar algunos aspectos negativos de la identidad masculina.

Al contrastar las expectativas con los objetivos del taller, se pudo ver bastante coincidencia. Sólo dos de las expectativas no fueron recogidas en los objetivos del taller:"que salgan propuestas para que las implementemos en la vida cotidiana" y "aprender de todos y ver que podemos aplicar en nuestra vida familiar y laboral". Se explicó, sin embargo, que la reflexión sobre estos puntos se contempla a lo largo de los 3 talleres que forman el curso y que en el tercer taller sobre "Desaprendiendo el machismo" se dará mayor y explícito tratamiento a éstos.

Antes de iniciar el primer tema se establecieron, entre todos algunas reglas mínimas para facilitar la realización del taller:

- Respetar las distintas opiniones

- Incorporar el criterio de las personas en los plenarios de socialización; que su opinión en los grupos sea expresada en los plenarios.

- Contribuir a desarrollar un ambiente de comunicación.

2. ELEMENTOS/CARACTERISTICAS FUNDAMENTALES DE LA MASCULINIDAD

2.1 IDENTIFICANDONOS COMO HOMBRES

Para poder identificar los elementos fundamentales de nuestra masculinidad cada participante recibimos dos hojas en blanco, una de color salmón, la otra verde. En la primera, de color salmón, tuvimos que escribir 4 o 5 palabras o frases que consideramos son parte de nuestra masculinidad y que aceptamos. Luego la encabezamos con el nombre de un animal que personifica estas características masculinas. A continuación, escribimos en la hoja verde elementos que vemos en otros hombres y que los rechazamos como integrantes de nuestra masculinidad. También encabezamos la lista con un animal símbolo. Al terminar esto caminamos por la sala con las dos hojas pegadas en nuestro pecho, leyendo y dejando leer las dos hojas. A continuación, presentamos una síntesis de los elementos con que nos identificamos y que de una forma u otra asumimos como parte de nuestra identidad masculina y los que hemos rechazado. (En el anexo 1 se encuentra una síntesis de los animales escogidos y rechazados y sus correspondientes características.)

Como se observa, no hay consenso completo e incluso hay muchas contradicciones, pero sí, hemos incorporado muchos de los elementos que la sociedad considera propios y adecuados para los hombres.

Los animales con los cuales nos identificamos:

León, tigre, caballo, mono, perro, cocodrilo, gato, oso,

paloma, hormiga, gallo, conejo, lobo, águila, buho, venado,

colibrí, abeja, ratón, leopardo, toro, halcón, lora, cadejo, pez, cascabel, pantera, cusuco, gorrión, coyote, cabro.

Asociamos con estos animales las siguientes palabras, frases e ideas las cuales consideramos como características/elementos de nuestra identidad como hombres:

Dominio, poder, mayor capacidad, coordinación, cazador,

apetito sexual, imponencia, listo, real, legendario, buena figura física, respetado, fuerza física, decisión, agresión, agilidad, atento, precavido, peligroso, hábil, audaz, trabajador, resistencia, caminante, social, no celoso, competitivo, control, vigorosidad, brioso, cauteloso, veloz (agilidad salvaje), inteligencia, alegría, seguridad, energía, sinceridad, ansias de superación, "querer y estimar a su familia", defensivo, se cuida a sí mismo, fidelidad, impulsivo, de mal humor, "hace lo que quiere y lo que le gusta", versátil, tapudo, duro, tenaz, discreto, tosco, malcriado, ofensivo, solitario, manso, receloso, independiente, "capaz de ser violento cuando sea necesario", peludo, hermoso, tierno, "es blanco y limpio", volador, solidario, honesto, responsabilidad, lealtad, "no es haragán", mujeriego, orgulloso, comelón, de vista extraordinaria, observador, dócil, "canto agudo", fraterno, cuidadoso, pequeño, furia, bravo, grande.

Los animales con los que no nos identificamos:

Perro, zorro, serpiente/culebra, gallina, gallo, león, buey, paloma, caballo, conejo, insectos, zopilote, gato, cerdo, pájaro, burro, ratón, hormiga, mona, cabra, cucala o animal perezoso, guardatinaja o guilla, palomo, tigre, pajarillo, sapo, mariposa, cabro, perra, yegua, vaca, rana.

Asociamos con estos animales las siguientes palabras, frases e ideas las cuales consideramos que no son características/elementos de nuestra identidad como hombres:

Irresponsabilidad con el núcleo familiar, agresión a los demás, vagabundo, sin orgullo, repugnancia, arrastrado, malo, feo, ofensivo, antipático, peligroso, mortal, "no grato a la presencia", malévolo, egoísta, traicionero, maldito, "todo el mundo se la come", frágil, idiota, sensible, "deja pasar todo", "pelea territorio", egocéntrico (todo alrededor de él), torpe (solamente demuestra fuerza), no tiene capacidad de negociación (gana o pierde), dictador, fuerte, violento, "símbolo de que no tienen ternura", "es sólo para cargar", pasivo, sin poder ejercitar su sexualidad, manso, cazado, maltratado, abusado, delicado, suave, fino, "enamorado de su pareja", sencillo, calmo, mimado, arisco, agresivo, promiscuo, "sólo come legumbres" (vegetariano/no carnívoro), chico, morbosidad, grande, pesado, prejuicioso, necio, vago, antihigiénico, "come mierda", ágil, lento, dormilón, haragán, improductivo, inútil, incomprensivo, no inteligente, incapaz, machista, "no piensa ni analiza", "le hace el amor a la burra", dañino, "mucho cargar", sufrido, débil, chillón, despiadado, cruel, sin sentimientos hacia los demás, impotente, inofensivo, "perseguido por todo el mundo por su deliciosa carne", hablador, jodedor, metido, tapudo.

2.2 MASCULINIDAD: FUERZA, INTELIGENCIA Y LIBERTAD

La mayor parte de los elementos que asociamos con nuestra identidad masculina tienen que ver con:

La fuerza física que nos permite dominar, controlar y tener poder sobre otras personas, especialmente las mujeres y la niñez. Nos consideramos fuertes, resistentes, ofensivos, duros, tenaces y hasta violentos cuando sea necesario.

La inteligencia racional que nos ayuda a ser decisivos, competitivos, trabajadores, agresivos, listos, etc. Partiendo de esta creencia y autoimagen, consideramos como natural que nosotros como hombres tengamos mayor responsabilidad y capacidad de encargarnos de trabajos relacionados con las ciencias, la cultura y la política.

La libertad que reservamos como derecho propio del hombre. Libertad sexual, social y de movimiento; libertad de estar solo cuando queremos estar solo, de negar las responsabilidades familiares y sociales; lo que nos conduce a ser egocéntricos e individualistas. Libertad de volar, a toda velocidad.

2.3 LO QUE ALGUNOS ASUMIMOS, OTROS LO RECHAZAMOS

Algunos de nosotros escogimos ciertos animales para representar los elementos considerados como parte de nuestra masculinidad, mientras otros seleccionamos los mismos como símbolos de lo que rechazamos. Para algunos, el león (el animal más escogido) representa fuerza, poder, dominio, control, belleza física, mientras otros lo rechazaron por considerarlo idiota, violento y carente de ternura. De igual manera algunos miraron al tigre como símbolo de fuerza, velocidad, agresión, mientras otros lo rechazaron porque se come a las personas.

Hubo varias referencias a los animales que cazan, atacan o matan a otros animales y/o a las personas. Parece, sin embargo, que a éstos los rechazamos no tanto por sus tendencias violentas sino más bien por la posibilidad de que nos dominen a nosotros. Como símbolos de poder y dominio los sentimos como una amenaza. En cualquier momento nos quitan el poder que tenemos y nos matan.

2.4 RECHAZAMOS LOS ELEMENTOS CONSIDERADOS FEMENINOS

Otro fenómeno interesante es que en la primera lista de animales, en los que nos representan, no hubo mención de ninguna hembra. Todos los animales son los machos de su especie. A la par de esto en la segunda lista, mencionamos varias hembras: la mona, la cabra, la perra, la yegua, la vaca. En la mona, por ejemplo, rechazamos elementos como la delicadeza y la debilidad. Además de esto, en otros animales machos, tales como el conejo, rechazamos elementos que asociamos con la femineidad: al conejo le dijimos que es "frágil, delicado, suave, fino, enamorado de su pareja, sencillo y calmo", la antítesis de lo que nosotros consideramos que es ser masculino.

2.5 SINTESIS PARCIAL DEL TEMA: IDENTIDADES MASCULINAS COMO IDEOLOGIA DE DOMINIO Y CONTROL.

Si bien es cierto que pudimos identificar una serie de elementos que reconocemos como características masculinas y que aceptamos como parte de nuestra masculinidad, no llegamos, a través de la dinámica, a un consenso de lo que podría ser el arquetipo masculino en nuestra sociedad. Todo lo contrario. El ejercicio nos ha enseñado que a pesar de ser todos nicaragüenses, criados dentro de la misma sociedad, no todos percibimos nuestra identidad masculina de la misma manera.

Puede ser que para un hombre sea "normal" tener dos o más mujeres. Las normas de la sociedad le permiten esta práctica y él la asume como parte de su propia identidad. Para otro hombre, sin embargo, podría resultar no aceptable serle infiel a su esposa, digamos, a raíz de sus creencias religiosas. El asume este comportamiento como elemento integral de su propia identidad masculina. Aunque podría ser sujeto a las burlas de otros hombres, no es en sí un comportamiento que la sociedad castiga. Miramos, entonces, que existen dos modelos: el "legal" que castiga la bigamia y el cultural que en la vida cotidiana la promueve.

Rechazamos algunos elementos y asumimos otros, dependiendo del entorno familiar, social, político, económico, etc. La sociedad intenta asignarnos una identidad masculina; un "paquete" de patrones, expectativas, valores, actitudes y comportamientos considerados aptos y necesarios para el hombre. Sin embargo, si bien es cierto que no asumimos el paquete entero, las diferencias que encontramos son más de forma que de sustancia. Nuestros comportamientos pueden variar de hombre a hombre y de acuerdo con las circunstancias pero siempre dentro del marco de lo que es socialmente aceptable.

La sociedad nos impone un modelo de cómo debe ser el hombre, de la masculinidad, y dentro de este marco cada uno desarrolla su propia identidad masculina. Sin embargo, en realidad, nuestras posibilidades de desviarnos mucho del esquema son bastante limitadas. El "paquete" de la masculinidad está permeado por muchos mitos que recogen temores y prejuicios no racionales e incluso inhumanos. Es, de hecho, una ideología que se ha construido durante muchos siglos. No se le receta exactamente al hombre cómo tiene que ser pero dentro del esquema ideológico hay ciertas ideas claves que son irrenunciables: su superioridad, su derecho y deber de superar y dominar la naturaleza, de ejercer y mantener su poder y control especialmente sobre las mujeres.

Las diferentes expresiones de masculinidad en la vida cotidiana (y nadie representa al 100% el modelo) son permisibles y aceptables siempre y cuando no representen una amenaza a la hegemonía del poder, dominio y control masculino.

3. MASCULINIDAD - DESDE NUESTRAS EXPERIENCIAS DE VIDA, ANALIZAMOS, CRITICAMOS Y DEBATIMOS NUESTRAS IDENTIDADES MASCULINAS

Con el objetivo de analizar por qué la sociedad permite estas expresiones diferentes de masculinidad y hasta qué nivel y por qué nosotros aceptamos algunos y rechazamos otros elementos de la masculinidad, formamos 4 grupos, por afinidad de animales. Tomamos en cuenta experiencias propias de presión familiar y social para aceptar o rechazar ciertos elementos, considerando también los aspectos positivos y negativos implicados. Descubrimos que a pesar de la existencia de un modelo estereotipado de cómo debe ser el hombre, entre nosotros hay muchas ideas y opiniones distintas y contradictorias acerca de lo que nosotros aceptamos y rechazamos en relación a los elementos de la masculinidad y al comportamiento del hombre. A continuación presentamos una síntesis de los debates realizados en los grupos y en la sesión plenaria, alrededor de los elementos de la identidad masculina.

3.1 LA FUERZA FISICA

Algo generalmente aceptado por la sociedad, tanto por los hombres como por las mujeres, es que el hombre es por naturaleza más fuerte que la mujer y que esta fuerza natural justifica su papel de dominante, poderoso en la sociedad. Si bien es cierto que hay diferencias biológicas entre hombres y mujeres y que, en general el hombre "tiene una contextura más robusta que la mujer", hubo dudas de que el hombre en sí sea más fuerte que la mujer. Algunos nos inclinamos a la creencia más tradicional de que "por naturaleza somos los fuertes, los poderosos", pero reconocemos casi todos que "aunque esto lo aceptemos, no debemos usar esta fuerza en el hogar como violencia contra la mujer". Por otro lado, había otro planteamiento que sugería que la mujer también es capaz de desarrollar fuerza física y de que esta situación se da de hecho en nuestra sociedad: "Nosotros nos encontramos en cualquier calle de Managua a una mujer que probablemente lleve 250 o 300 libras en un canasto en la cabeza. Ninguno de los que estamos aquí probablemente tengamos la suficiente capacidad de hacerlo, por muy hombres que seamos. La supuesta fuerza física es una característica de hombre que nos han vendido."

3.2 NORMAS DE VESTIR Y APARIENCIA FISICA

La fuerza, como elemento de la masculinidad, va muy ligada a la apariencia (imagen) física que debemos tener como hombres. Para nosotros las expectativas de vestir son más rígidas que para las mujeres: "Las normas de vestir son más flexibles para las mujeres. Hoy, sin embargo, somos menos esquemáticos. Pero es una cuestión de moda". Lo que se permite hoy no fue aceptado ayer.

Parece una contradicción en una sociedad donde los hombres generalmente no son muy velludos que un símbolo fuerte de la masculinidad sea el bigote y la barba. Sin embargo, casi todos estábamos de acuerdo que éstos van muy ligados a nuestra masculinidad. Se ofreció esta explicación para este fenómeno: "No todos los jóvenes llegan a tener barba y bigote. Habrá que analizar más a fondo la influencia de la televisión, la propaganda en general. Muchas de las imágenes de masculinidad que hemos asumido provienen de otras culturas", empezando tal vez con los conquistadores españoles. Hubo acuerdo en que "es desconcertante ver a una mujer con bigote" pero no llegamos a definir, ni ponernos de acuerdo si "tener bigote y barba y fuerza física es igual a ser hombre o ser masculino".

3.3 LIBERTAD SEXUAL Y SOCIAL

En relación a la libertad sexual y social miramos muchas contradicciones y comportamientos distintos para mujeres y hombres. Es socialmente aceptable que mientras nosotros "podemos ser infieles a ellas, ellas no pueden ser infieles a nosotros". Incluso, esta infidelidad en el hombre la sociedad la acepta como algo normal y hasta juzga la masculinidad del hombre por la cantidad de mujeres que tiene: "Es común que la abuela, o la mujer mayor de la casa, acepte que el joven puede llegar en la madrugada pero la joven no. Porque él es hombre y ella es mujer, nada más. Esta es la explicación; es una norma, una conducta en la familia. Es normal que el muchacho tenga más de una novia y está visto hasta con buenos ojos. Pero si la muchacha tiene muchos novios, esta muchacha es loca, es esto, es lo otro... no sé cuantas cosas más..."

Para muchos padres, es una fuente de orgullo cuando sus hijos varones empiezan a andar con diferentes mujeres a la vez: "Normalmente los padres se sienten orgullosos cuando sus hijos tienen dos, tres o cuatro novias y se sienten muy tranquilos cuando el hijo sale y anda arrasando con todas las mujeres del barrio. Estos son patrones culturales que se transmiten en la familia. Y aplaudimos cuando el hombre lo hace pero restringimos esto en las niñas mujeres. En mi caso personal así pasa y estoy casi seguro que así pasa en casi todos los hogares. Entonces, en este aspecto, la mujer está más condicionada soportar a que el hombre le sea infiel y, sin embargo, nosotros los hombres estamos más débiles los porque no aceptamos que la mujer nos sea infiel. Para poderlo eliminar, habrá que abordarlo desde allí (la familia)".

La libertad (o libertinaje) sexual va muy relacionado con el bacanal: "Nosotros bacanaleamos con otras mujeres, no con las nuestras propias, sino con la del vecino". Lógicamente, entonces, se supone que el vecino acepta poder bacanalear con nuestras mujeres, algo que no nos gusta en nada contemplar.

La libertad sexual que nos autorrecetamos y que a la vez negamos a las mujeres es una forma de poder y control, una expresión de la doble moral del machismo: "La infidelidad del hombre se da por el mismo machismo por el que la mujer ha sido sometida y entonces eso hace que acepte la infidelidad del hombre, agregándole otras razones de orden económico, social, cultural. Ahí radica la situación que existe entre hombre y mujer. Pero nosotros no aceptamos que la mujer nos traicione". Cuando somos infieles nosotros se acepta como normal pero cuando las mujeres nos son infieles a nosotros, se considera traición.

3.4 HOMOSEXUALIDAD

También en relación al sexo y a la sexualidad hubo algunos comentarios sobre la homosexualidad y, otra vez, miramos que aunque en general la sociedad condena y margina a las personas homosexuales, entre nosotros hubo diferentes opiniones. Algunos decíamos que "es algo natural que no lo podemos obviar", mientras otros pensábamos distinto: "Es antinatural". Sin embargo, a nivel racional, teórico, aceptamos la existencia de la homosexualidad "Existe el homosexualismo entre hombres y también entre mujeres. Se acepta que hayan personas (hombres) con esa opción y que por la presión social, algunos se reprimen" y consideramos que "un homosexual tiene los mismos derechos que un heterosexual. Todos somos seres humanos y tenemos los mismos derechos". Entre hombres no es muy común que nos demostremos mucho cariño ni ternura, por el miedo de que nos acusen de ser homosexual: "La sociedad condena demostraciones de ternura entre hombres (abrazos, besos) pero no es así en otras sociedades. Incluso hay lugares donde los hombres se saludan con besos, hasta en la boca". Tenemos mucho miedo de que piense la gente que somos homosexuales.

3.5 VIOLENCIA

Discutimos mucho sobre la violencia y en cada punto debatido hubo muchas opiniones y diferencias. Identificamos diferentes tipos de violencia e incluso no rechazamos completamente la violencia. Basándonos en nuestras propias experiencias dijimos que: "Quizás en algunos momentos la violencia ha sido necesaria para lograr la supervivencia: la guerra y otras cosas más. Eso era violencia. A través de la violencia, fue que pudiste sobrevivir". La guerra es una expresión de violencia que afecta a toda la sociedad pero que demanda especialmente a los hombres que ejerzan violencia en contra de otros seres humanos. En tiempos de guerra es difícil apartarse de la violencia: "Yo participé en el servicio militar. En esta época me fui, felizmente, con los ojos vendados, pues. Muchos compañeros rechazaron la violencia en este momento. Habría que ver. Ellos huyeron pero tomaron actitudes también violentas. O se fueron con la resistencia, o cruzaron el país violentamente, cruzaron la frontera donde también los podía levantar una mina". La guerra, sin embargo, no la decidimos nosotros y estamos muy claros que "Habrá que ver como está estructurado el "sistema"; qué es lo que ha provocado que las demás personas asumamos esta violencia. El "sistema" empuja a tomar una decisión violenta". La guerra es en sí una forma de violencia institucionalizada y va muy ligada al poder, dominio y control a nivel nacional e internacional.

Pero hay otros tipos de violencia:

"Cuando hablamos de la violencia lo primero que pensamos es en la guerra. Pero está la violencia cotidiana, la violencia que de una u otra manera hemos ejercido contra nuestras hermanas, contra nuestras mujeres, con licor o sin licor. La violencia que ejercemos contra otros hombres es violencia también". En los grupos de trabajo hubo poco consenso acerca de si la violencia contra la mujer en la casa es justificable o no. Aunque se dijo, medio en broma, la frase "Antes las mujeres no conseguían trabajo y se dejaban maltratar; ahora que las mujeres trabajan hay que maltratarlas menos" es una actitud bastante prevalente en nuestra sociedad. Muchos hombres e incluso mujeres creen que es legítimo pegar a la mujer, "mientras no se le pase la mano al hombre". Aparentemente, hay contradicciones entre nuestro discurso y práctica: "Rechazamos la violencia pero la ejercemos. Asumimos algunos elementos del paquete y rechazamos otros pero a distintos niveles. No la rechazamos totalmente".

La violencia no se limita, sin embargo, a manifestaciones de abuso físico en contra de otras personas, especialmente la mujer: "La violencia no solamente es cuando el hombre agarra a la mujer y la golpea, le pega su "vergazo", sino que yo creo que también es cuando nosotros decimos: sos una inútil, sos una floja... Esta forma es también parte de la violencia y más dura". Aunque inconscientemente, la mayor parte de nosotros ejercemos una especie de violencia psicológica cuando ejercemos nuestro poder con abusos verbales o cuando intentamos manipular a otras personas.

3.6 LA INTELIGENCIA, LA DIVISION SEXUAL DEL TRABAJO Y LAS RELACIONES DE PODER

Hubo bastante debate acerca de la inteligencia y mientras que la mayor parte de nosotros reconocemos que la inteligencia no depende del sexo, algunos creemos que la inteligencia es exclusivamente para el hombre y que la mujer no tiene capacidad de poder pensar, de ser inteligente; mientras, otros refutamos esa idea. En esto diferimos: "Personalmente pienso que la mujer tiene capacidad de pensar, es inteligente independientemente de su nivel cultural. Debemos darle espacio nosotros a la mujer para lograr cierto poder, cierto espacio".

Sin embargo, la creencia generalizada a lo largo de la historia de que el hombre es más fuerte y más inteligente que la mujer, y justificada por "la naturaleza", ha conducido a papeles muy diferenciados para hombres y mujeres en la sociedad. En general la mujer se queda en la casa donde se encarga de las tareas "reproductivas": el cuido de la casa, de los/las hijos/as y del hombre. Mientras, el hombre se encarga de ser el "proveedor"; se encarga de las tareas "productivas", de garantizar a través de su trabajo asalariado o no, comida e ingresos para la economía familiar. En los últimos años en Nicaragua se han visto varios cambios en este esquema, provocados por acontecimientos sociopolíticos (por ejemplo, la revolución) y que han presionado para que las mujeres se encargaran de actividades fuera de la casa, no tradicionalmente asociadas con ellas. También algunos de nosotros, por falta de trabajo asalariado hemos pasado más tiempo en la casa, donde de una forma u otra hemos tenido que participar con tareas domésticas. Esto no es fácil para muchos hombres porque "existe temor de que nos critiquen, que nos digan maricón si hacemos tareas domésticas, porque éstas son cosas de mujeres". En realidad, nuestra participación en las tareas de la casa es muy limitada y condicionada por temores nuestros de que otros hombres (y mujeres) nos critiquen. Podemos realizar ciertas tareas pero otras no: "Hay contradicción entre la práctica y la teoría. Decimos que participamos pero en realidad sólo en algunas pocas tareas como lavar o barrer. No es completa".

Reconocemos que las mujeres son capaces de realizar trabajos fuera de la casa, en la "esfera pública": "Hay mujeres que tienen facultad para ser líderes pero, si miramos, casi todos los cargos públicos están ocupados por hombres". Pero a la vez, expresamos nuestro desconcierto cuando una mujer llega a ser exitosa en el campo del trabajo asalariado: "Si uno en su trabajo tiene a una mujer como jefa se siente un poco molesto". La mujer trabajadora, profesional, capacitada, preparada nos amenaza y nos provoca mucha inseguridad y tendencia a ponernos a la defensiva.

"La actual crisis genera que muchas mujeres trabajen y muchos hombres no; y así se presenta una contradicción. Generalmente se ha creído que el hombre lleva el dinero a la casa. La cuestión económica es una cuestión de poder y como generalmente el hombre se ha jactado que él tiene que llevar la plata a la casa, entonces al hombre es al que más le duele en su macho interiormente no poder cumplir con su rol. Cuando no pone nada, hay un macho herido allí". Otros piensan que no, "que la mujer debe ayudarle." Algunos, sin embargo, se sienten muy tranquilos de que la mujer los mantenga; otros se sienten "muy molestos, inconformes e incómodos porque son los que tienen que mantener el hogar".

Esta situación también tiene sus repercusiones en el seno de la familia: "En cuanto a si ella trabaja o no, esto va en dependencia de las oportunidades que nos ha impuesto el sistema. Muchos varones son obreros y encontrar trabajo de obrero ahora es muy difícil. Sin embargo, una mujer puede ir vendiendo frutas en el mercado. Las cualidades con las que tienen ellas no las tenemos. Además es difícil que un macho vaya a agarrar un canasto y vender cajeta. Las mujeres han desarrollado habilidades que nosotros no contamos y las habilidades nuestras a como está la situación del país no nos sirven para sobrevivir y en muchas situaciones hemos estado en dependencia de la mujer para producir los pocos centavos".

Cuando la mujer llega a ser la mayor proveedora muchos hombres nos sentimos muy debilitados, como que se nos está reduciendo nuestra masculinidad. Para muchos, "no es aceptable que la mujer sea la mayor proveedora en el hogar aunque por estar ella mejor preparada o tener una mayor capacitación, gane más". Quizás la cuestión es que ella gane más que nosotros. No nos gusta que una mujer nos mantenga. Comentamos de la siguiente manera: "La mujer (o el hombre) mediante el trabajo adquiere poder en todos los ámbitos; provoca competencia dentro de la familia si la mujer gana más"; "El que ponga el cheque más alto manda. Si es la mujer, habrá un macho herido".

3.7 RIVALIDAD: ¿MACHISMO VERSUS FEMINISMO?

¿Será entonces que existe mucha competencia, rivalidad entre hombres y mujeres, o como se ha dicho en algún momento, "una guerra o una batalla entre los sexos"? Hablamos también de esta situación: "Cuando hablamos de rivalidades, es porque creemos que hay cierto riesgo de que los vientos que suenan allí del feminismo quieren dominar. Machismo versus feminismo. Sería correcto no solamente lograr que el género masculino trate de ir modificando su conducta hacia el género femenino y vaya adecuando esto, convirtiéndose poco a poco en un "hombre moderno" sino que también se lograra que estas corrientes feministas moderaran un poco su actitud hacia el género masculino, tratar de no vernos como rivales, como enemigos, sino como personas que también nos preocupamos en la vida cotidiana por conseguir factores de cambio".

Sin embargo, esta posición, que busca espacios compartidos entre hombres y mujeres, parte de la suposición de que existen relaciones horizontales para poder llegar a encontrarnos como iguales. Pero, como comentó un compañero: "No es cierto que exista la igualdad; nunca ha existido, jamás en la historia. Los filósofos, tal vez, han querido que existiera entre hombres y mujeres pero es relativo. La integración, las oportunidades dependen de las actividades que tengan las personas en la vida política, social, intelectual, cultural". Y como hemos visto anteriormente, históricamente las mujeres, siendo relegadas a actividades "reproductivas", no han tenido acceso a "la vida política, social, intelectual y cultural". Ha sido y sigue siendo, mayoritariamente, el dominio de los hombres. Si el feminismo, o algunas tendencias del feminismo nos miran como sus enemigos es porque han venido buscando sus propias estrategias para lograr la igualdad entre hombres y mujeres, pero partiendo de una realidad de muchas desventajas, de opresión y de ser dominadas y marginadas.

Hablar de "machismo versus feminismo", sin embargo, interpretándolos como rivales nos puede confundir. El machismo es una ideología establecida que institucionaliza valores, actitudes y comportamientos que traen efectos sumamente negativos para las mujeres, pero también para los hombres. El feminismo, también, es una ideología (aunque hay variedades de "líneas" de pensamiento feminista) que, mientras quiere eliminar el machismo, no necesariamente piensa eliminar a los hombres. Incluso hay mujeres que no son feministas pero quienes están en contra del machismo y sus efectos. También hay hombres quienes se autodefinen como feministas porque se asocian y se comprometen con la lucha para la igualdad entre los géneros.

3.8 LA IGUALDAD ENTRE LOS SEXOS

Hubo consenso, no obstante, de que debe existir la igualdad entre hombres y mujeres, pero sin ignorar las diferencias que existen y que no se pueden negar: "Igualdad en cuanto a derechos, oportunidades y otras circunstancias. Sin embargo, por la naturaleza, hombres y mujeres somos diferentes, tenemos necesidades diferentes. Somos iguales en algunos aspectos pero diferentes en otros". Hay que respetar la igualdad y también las diferencias.

3.9 "SUPERIORIDAD" MASCULINA Y RELACIONES DE PODER

La cuestión del poder está, tal vez, en el centro de todas las relaciones entre los hombres y las mujeres. La creencia de que el hombre es más fuerte, que es más inteligente, que es superior a la mujer ha garantizado para nosotros poder político, económico, social; poder en todo el ámbito público y en la casa sobre las mujeres y la niñez. Aunque en teoría nosotros declaramos que no aceptamos la superioridad masculina ("No creemos ser superiores a las mujeres Somos diferentes, podemos tener mayor fuerza física en algunos casos. A pesar de las diferencias no somos superiores"), hemos sido criados y vivimos en una sociedad donde esta creencia permea todas las relaciones que existen entre hombres y mujeres. Hemos internalizado esta creencia y si bien es cierto que rechazamos racionalmente la superioridad masculina y que aceptamos que todos y todas debemos ser iguales, en la práctica, en la vida cotidiana seguimos manifestando comportamientos producto de esta creencia. La superioridad masculina está institucionalizada y la hemos internalizado, tanto hombres como mujeres, aceptándola como una verdad indiscutible, natural.

Para muchos hombres el modelo de cómo ser hombre, con su énfasis en la superioridad, es la forma más conveniente de mantener el poder que tenemos: "Nosotros los hombres tenemos temor de perder nuestra hegemonía. Algunos estamos de acuerdo que la mujer tiene sus cuotas de poder en el ámbito familiar y en la sociedad, otros dicen que no. No hay consenso. Los hombres no quieren compartir el poder con las mujeres; algunos sí, otros no". Cuando la mujer exige igualdad, obviamente exige sus cuotas de poder también.

3.10 IGUALDAD Y PODER: BRECHA ENTRE TEORIA Y PRACTICA

Prácticamente en todos los grupos hablamos de que aceptamos la igualdad pero también en todos los grupos reconocemos que en las cosas en las que se debe concretar, no miramos manifestada esta misma igualdad. Aceptamos la igualdad de las personas, hombres y mujeres, rechazamos por lo general la doctrina de la superioridad física e intelectual del hombre, pero no aceptamos la independencia, las relaciones sociales de nuestra compañera, de nuestra esposa. Tampoco nos gusta que ella gane más que nosotros o que ella trabaje y yo no. "Pensando en una situación así donde la mujer llega con un aporte mayor que el que uno lleva vimos las cosas y analizamos que no era muy aceptable".

Sin embargo, valoramos como un avance el hecho de aceptar, a nivel teórico, racional, la igualdad, pero en la práctica le decimos a la mujer: "vos te vas en bicicleta y yo me voy en carro". Inventamos estrategias para mantener nuestros privilegios, nuestro dominio y poder.

Tradicionalmente las relaciones entre hombres y mujeres y la falta de igualdad no nos producían tanta crisis porque el sistema nos apoyaba. Construido por hombres a raíz de las necesidades de los hombres en primer lugar y dominado por hombres, el mismo sistema justificaba y defendía nuestra "superioridad" y nuestro derecho de explotar y oprimir a la mujer. En aquellos tiempos, la mujer no tenía empleo y se dedicaba a las tareas de la casa y de la crianza de los/las hijos/as. Ahora en los últimos años se está dando una situación en que la realidad te cuestiona toda esa situación, la superioridad del hombre, etc. La realidad es que muchas mujeres ya no se confinan a la casa, miles salen de la casa a trabajar. Los malos inviernos hacen que muchas mujeres campesinas salgan a buscar trabajo y tienen más posibilidad de encontrar trabajo doméstico y el hombre se tiene que quedar en la casa. De igual forma, en la ciudad hay poco trabajo para los hombres (o que nosotros como hombres estemos dispuestos a aceptar como digno de nosotros) pero muchas mujeres sí usan su creatividad para trabajar. Sin embargo, seguimos pensando que el hombre tiene que ser el proveedor, el que gane el cheque más alto, el que mande... cuando la práctica nos demuestra claramente lo contrario. Pero, habrá que analizar, también el efecto de estos cambios sobre las mujeres, y específicamente sobre la carga de trabajo que ellas tienen. Muchas ya tienen lo que se llama una "triple jornada de trabajo" - trabajo en la casa que poco lo valoramos, el trabajo asalariado y también el trabajo comunitario, voluntario.

Si bien es cierto que tenemos avances teóricos acerca del machismo, la violencia, la división sexual del trabajo, la sexualidad y el comportamiento sexual, etc., nos hace falta mucho todavía en la vida cotidiana y en nuestros lugares de trabajo. Tenemos que ir buscando en la práctica cómo profundizar y realizar estos avances teóricos.

3.11 SINTESIS: AL RECONOCER LAS DIFERENCIAS Y CONTRADICCIONES PODEMOS SER MAS ANALITICOS Y CRITICOS

Mucho hemos hablado de que existe un "modelo" de ser hombre, un "paquete" que la sociedad nos impone de cómo tenemos que ser y cómo tenemos que pensar, etc., pero también existen muchas contradicciones dentro del paquete y diversas formas de asumirlo, o elementos de él en la vida cotidiana. "Existe un paquete que nos da la sociedad. Pero no todo el mundo tiene ni el 50% de las características de hombre ni el 50% de mujer. Se ha vendido la idea que el hombre, por la naturaleza humana propia, natural (valga la redundancia) tiene fuerza, y se ha vendido que la mujer es débil. Pero no es tan así..."

Hay muchas cosas, muchos elementos del paquete que estamos cuestionando. De hecho, "diferíamos más que en los aspectos donde nos poníamos de acuerdo". Estas diferencias nos dan la posibilidad de analizar y profundizar más lo que significa ser hombre en nuestra sociedad y de ir buscando formas nuevas, no machistas de vivir nuestra masculinidad. "Yo veo más la riqueza del ejercicio donde diferimos. Todos los que estamos aquí posiblemente tenemos la voluntad de aspirar a ser un poco diferentes. Pero en nuestra vida cotidiana pienso que esas diferencias reflejan las contradicciones en las cuales estamos metidos nosotros. Por ejemplo les voy a citar una muy concreta. Cuando uno siente una gran contradicción, cuando quiere tratar de trasladar algunas de sus convicciones de uno al hijo hombre - porque a veces el chavalo oye una cantidad de cosas fuera que son diferentes a las que le estamos diciendo nosotros -, de repente uno no sabe si está creando un "desadaptado" o qué es lo que tiene que hacer si realmente estamos tratando de asumir una posición diferente".

Como hombres, nuestro análisis se basa más en la racionalidad que en lo que sentimos, en lo que vivimos, en lo que sufrimos. Pero nos damos cuenta que no es suficiente dejar el análisis allí: "Nos deben salir más cosas sobre lo que nosotros sufrimos, sentimos y no tanto racionalizamos porque todos estamos de acuerdo, pero hay posiciones nuestras que siguen siendo muy discutibles en nuestra práctica cotidiana. Lo más efectivo del asunto es llegar a esos puntos duros en los que descubrimos un divorcio entre lo que nosotros decimos en relación a lo que hacemos, sin necesidad de sentir que nos vamos a confesar delante del Padre".

 

 

4. MASCULINIDAD: INVESTIGAMOS NUESTROS TEMORES, PREJUICIOS, VERGÜENZAS, PENAS Y MITOS

Para entrar a estos "puntos más duros" e ir descubriendo y profundizando más nuestros temores, prejuicios y los mitos asociados con la masculinidad, trabajamos en los mismos grupos la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que más te avergonzaría? Cada participante escribió en una tarjeta (o dos) qué es lo que más le avergonzaría. Después se depositaron todas las tarjetas en una caja de cartón y cada grupo se llevó una cuarta parte para discutir por qué sería vergonzoso. A continuación presentamos una síntesis del trabajo realizado en los grupos y posteriormente profundizado en las discusiones en plenario.

4.1 EL TEMOR DE SER VIOLADO

Para muchos de nosotros ser violado sería la peor vergüenza que nos podría suceder. Se habla mucho de la violación de mujeres y niñas por hombres: "Hay tantas violaciones que hoy en día existen en la mujer que hasta cierto grado nosotros ya estamos acostumbrados, "ve aquí se violó a fulana, y por allá a una niña". Pero es raro saber que un hombre fue violado. Sin embargo, "si nos pasara nos va a afectar demasiado psicológicamente". Además de vergüenza, sentiremos la pérdida de autoestima y pasaremos a formar parte de una minoría (marginado). Lo interpretaremos como la pérdida de la masculinidad y por los efectos destructivos de las críticas y la publicidad nos sentiremos como objeto de lástima y burla de otras personas. Otro efecto psicológico sería quedar con un sentimiento de culpa.

4.2 LA VERGÜENZA DE SER VIOLADOR

Ser violador, o más bien, que se sepa públicamente que uno es violador, sería otra fuente de vergüenza para nosotros. Sin embargo, diferenciamos entre dos posibles tipos de violación. Existe, en primer lugar, "aquel tipo de una manera directa, sádica, el que hace violaciones violentamente, con fuerza contra una niña o una mujer". Es el tipo de violación que leemos todos los días en los periódicos. Pero reconocemos que también existe otro tipo de violación, cuando un hombre, por más honrado y respetuoso que sea, llegue "en el hogar a forzar a la mujer a tener relaciones sexuales en contra de su voluntad. Esto es violación también".

4.3 LA PENA ASOCIADA CON LA INFIDELIDAD; CON EL NO SATISFACER A LA MUJER Y CON LA IMPOTENCIA

Como miramos anteriormente cuando hablamos de la infidelidad manejamos una doble moral. Aceptamos como normal que nosotros como hombres podemos ser infieles a nuestras mujeres pero que ellas nos sean infieles a nosotros "son otros cien pesos". Muchos relacionamos la infidelidad de la mujer con la incapacidad del hombre de satisfacerla sexualmente: "Puede ser que en una pareja el tipo sea impotente; entonces, para que su mujer no le deje permanentemente, le da "saliditas"; que se divierta porque sabe que en la noche va a estar un rato a la par de él". Algunos aceptamos esta posibilidad pero otros fuimos categóricos en rechazarla: "Aceptar que mi mujer me sea infiel es algo vergonzoso y no va conmigo". Frente a esta situación hubo una posición bastante clara: "Eso no sería vergüenza, sino sinvergüenza".

Basados en nuestras propias experiencias hablamos de circunstancias duras en que el hombre "tiene que aceptar" la infidelidad de la mujer: "Existen casos en que el hombre tiene que aceptar que la mujer tenga relaciones con otro hombre con tal de traer "los realitos a casa" y el hombre sabe, pero lo acepta". Puede ser que lo acepte por la crisis económica, social, pero tampoco le gusta que los demás se den cuenta: "Hay gente que sabe que la mujer lo mantiene a través del trabajo sexual pero el tipo no lo dice. Tiene vergüenza que se den cuenta que esta realidad pasa. No lo creo tan sinvergüenza. Creo que se lo calla o se hace el baboso y si pasa en frente de uno hace como que no le da pena pero creo que sí le da pena porque su situación de macho está siendo golpeada". Siente vergüenza porque se ve obligado por la crisis económica a aceptar esta situación.

Los sentimientos de vergüenza y pena, el orgullo y el egoísmo del hombre, poco permiten que piense en la situación de la mujer: "No se avergonzaría de perder a su mujer por lo que le pueden hacer a ella sino porque se siente herido en el amor propio. Su masculinidad se pone en duda".

Pero la vergüenza que uno siente también va relacionada con el estatus social: "Tal vez sienta más vergüenza y se sienta frustrado si se la pega con un hombre con menos condiciones físicas, económicas e intelectuales. Si se la pega con alguien de dinero y mejor aspecto quizás lo acepte".

Otro intento de explicar la infidelidad de la mujer se basaba en la sexualidad misma del hombre: "Eso sucede cuando el "brother" es homosexual y para enmascarar su fachada de macho permite que la mujer ande por otro lado. Pero realmente como hombre es inaceptable eso".

Aunque mucho nos concentramos en las relaciones sexuales recon