LOS VARONES FRENTE AL CAMBIO
DE LAS MUJERES

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LOS VARONES FRENTE AL CAMBIO DE LAS MUJERES

 

Luis Bonino Méndez

El autor, Luis Bonino Méndez, es psicoterapeuta especializado en problemáticas masculinas y director del Centro de Estudios de la Condición Masculina, de Madrid.

Luis Bonino desarrolla desde hace 30 años numerosas actividades en los ámbitos de la Salud mental y de la promoción de la igualdad entre mujeres y varones.

http://www.luisbonino.com/

 

Cecomas - Grupo de trabajo privado e independiente

dedicado a promover cambios en el estilo de vida, el comportamiento

y la salud de los varones

http://www.cecomas.com/ 


RESUMEN: En este artículo procuro exponer, desde España, una visión abarcativa de lo que sucede con los varones - a nivel individual y grupalmente-, como reacción a los cambios de las mujeres en su lucha por la igualdad de trato. Me centraré en los varones de los paises "desarrollados" occidentales, utilizando las conclusiones de diferentes y coincidentes investigaciones sociológicas sobre el tema y el análisis de las particulares prácticas sociales("movimientos"), que algunos varones desarrollan actualmente en relación a su cuestionado status/rol .

Desde una óptica de la justicia intergenérica, evaluaré las diferentes actitudes existentes, y ensayaré algunas explicaciones -desde el punto de vista de la subjetividad masculina- de por qué existen pocos varones dispuestos al cambio hacia la igualdad con las mujeres. Luego de hacer conocer algunas propuestas que se están realizando para favorecer el cambio de los varones en esa dirección, el artículo finalizará describiendo el perfil de prácticas de vida que suele ser común a los varones igualitarios y que puede servir de ejemplo del camino a recorrer hacia la igualdad por los varones.

PALABRAS CLAVES: masculinidad, cambio masculino, movimientos de varones, identidad masculina

Introducción

En este fin de siglo las mujeres, en su lucha por la igualdad, están cambiando su relación con el mundo y consigo mismas. El cuestionamiento de la hegemonía del poder masculino y el fortalecimiento de sus derechos como personas/ciudadanas son parte de esta lucha, que desafía los modelos tradicionales de relación entre mujeres y varones.

No cabe duda que los varones son conscientes de este desafío. Pero, ¿están reaccionando? ¿Cómo? ¿Qué posición están adoptando frente a las nuevas mujeres? Ante los cambios de las mujeres, ¿ellos a su vez están cambiando? Y si lo están haciendo, ¿en qué dirección? ¿Cuáles son las tendencias dominantes de cambio en los varones en el mundo actual? ¿Cuáles serían las reacciones y cambios deseables en ellos y según qué criterios? ¿Existen modos de estimular dichos cambios? En las siguientes líneas trataré de dar algunas respuestas a estas preguntas, centrándome para ello en lo que sucede con los varones del mundo occidental "desarrollado".

No es la primera vez en la historia que, frente al cambio de las mujeres, los varones individual y socialmente se han visto afectados, pero nunca hasta hoy lo han sido de un modo tan general. Este cambio está generando modificaciones tan globales en las relaciones que ningún varón puede permanecer neutral, ya que al modificarse tan radicalmente el lugar asignado a la mujer en la cultura, esto no puede sino provocar complementariamente un cuestionamiento del propio lugar del varón en el mundo, ante las mujeres, ante los otros varones y ante sí mismo.

Uno de los modos con los que se suele describir esta situación masculina es decir que los varones se encuentran en una crisis de identidad. Sin embargo, esta definición no se ciñe a la realidad, ya que las preguntas de quien siente su identidad en crisis (especialmente: ¿quién soy?, ¿de dónde vengo?, ¿adónde voy?) no son planteadas por la mayoría de los varones. Lo que sí es verdad es que actualmente hay una gran crisis, pero de legitimación del modelo social de masculinidad tradicional. Dicha crisis quita validación a muchas "verdades" masculinas, entre ellas la de la "naturalidad" de la subordinación de la mujer, lo que genera no una crisis pero sí inquietud y desconcierto a muchos varones.

Ahora bien, ¿cómo podemos saber -más allá de los datos de nuestras encuestas cotidianas- cómo afectan realmente a los varones los cambios de las mujeres, sus luchas por la igualdad de derechos y la creciente deslegitimación del modelo masculino tradicional?

De acuerdo a la información especializada a la que he podido acceder desde España -país desde el cual escribo este artículo-, existen pocas investigaciones que se ocupan de esta cuestión. Sin embargo, las que lo han hecho muestran claras conclusiones. Y si a esto agregamos la información que surge de analizar las teorías y prácticas producidas en los últimos quince años por los movimientos y luchas sociales que tienen a la masculinidad y la posición de los varones como tema principal, algunas de las preguntas iniciales pueden comenzar a ser contestadas.

Los varones frente a los cambios femeninos

En el mundo latino y anglosajón existen pocos estudios que investiguen específicamente el impacto que tienen los cambios de las mujeres en el comportamiento masculino. En España específicamente se han realizado en los últimos diez años sólo cuatro investigaciones de este tipo. Dado que dichas investigaciones llegan a conclusiones similares a las realizadas en otros países del mundo "desarrollado, las tomaremos como referencia clasificatoria2 . Estas conclusiones nos muestran diferentes tipos de respuestas masculinas al cambio femenino y también -como representante de ese cambio- al feminismo, que son producidas por tres categorías de varones :

Los contrarios a los cambios de las mujeres

Se encuentran más frecuentemente entre los mayores de 55 años (y también entre los menores de 21 años), o entre aquéllos con estudios medios, relacionados con mujeres que sólo realizan tareas domésticas, afectados por el desempleo, trabajadores no cualificados y que viven en ciudades pequeñas. Tienen un discurso androcéntrico, machista o paternalista. Reconocen que las mujeres son más autosuficientes en la actualidad, pero lo valoran únicamente si ellas no les reclaman más igualdad. Si ellas lo hacen, suelen reaccionar con ira, alejándose en actitud victimista o actuando con diversos grados de violencia para "ponerlas en su lugar", ya que ellas "atacan" los roles genéricos establecidos. Son habitualmente antifeministas, descalificadores o desconocedores de las reivindicaciones femeninas. Suelen entender la lucha de las mujeres no como esfuerzo hacia la igualdad sino como intentos de éstas para dominar a los varones.

Los favorables a los cambios de las mujeres

Son en general jóvenes, de estudios superiores, solteros, sin hijos, relacionados con mujeres que trabajan en el ámbito público y que viven en ciudades grandes. Muchos de ellos se reconocen confusos por la falta de modelos masculinos de referencia que les resulten atractivos. Algunos no cuestionan su propio rol: entre ellos algunos son utilitarios ya que se benefician de los cambios de las mujeres (por ejemplo que ella trabaje e ingrese dinero) sin ofrecer nada a cambio. Y otros son igualitarios unidireccionales que aceptan que las mujeres asuman "funciones masculinas" pero no a la inversa, por lo que en la práctica son desigualitarios porque sobrecargan a las mujeres al no compartir. Otros pocos cuestionan su propio rol: algunos son compañeros, atentos a cambiar para permitir una convivencia igualitaria. Y otros, en aumento, son acompañantes pasivos que delegan la iniciativa en las mujeres, provocando una inversión de los roles tradicionales donde él no asume casi ningún comportamiento "masculino". Muchos de estos varones se definen como profeministas aunque lo son mucho más a nivel ideativo que práctico, creyendo mayoritariamente que la lucha por la igualdad la deben afrontar sólo las mujeres.

Los ambivalentes frente al cambio de las mujeres

Predominan entre los que están alrededor de los 45 años, algunos en pareja con mujeres que trabajan en el ámbito público, y con hijos. En algunos predomina el acuerdo y en otros el desacuerdo con los cambios de las mujeres, por lo cual en asuntos muy determinados (lo doméstico o el dinero, por ejemplo) se pueden transformar en uno u otro de los varones de las categorías anteriores. Son los más quejosos, porque se sienten desorientados, incomprendidos y desconcertados por los cambios de las mujeres a quienes ya no pueden (ni muchas veces desean) controlar. Viven los cambios femeninos como una pérdida de rol, reaccionando más con aislamiento o resistencia pasiva que con violencia. No son varones débiles -como a veces se los describe- sino debilitados y perplejos

Muchos son resignados-fatalistas que aceptan, no sin cierto disgusto, que las mujeres seguirán cambiando mal que les pese a los varones, e intentan acomodarse como pueden. Tienen conciencia de sentirse derrotados en tanto pertenecientes a un grupo que fue hegemónico. Otros entran en crisis y a veces solicitan psicoterapia (generalmente a iniciativa de sus parejas). Casi todos se sienten cansados de las reivindicaciones femeninas, de lo que se les exige asumir y cambiar, de que no se valoren sus esfuerzos de adaptación, de no ver cuándo terminarán los reclamos. Temerosos de que las mujeres "les ganen" en varios campos, la mayoría creen que deben cambiar, pero se resisten a tomar iniciativas porque lo viven como pérdida de privilegios y comodidades. Algunos exageran sobre sus cambios y esperan grandes aplausos por "sus sacrificios", pero todos están convencidos que los cambios de las mujeres son imparables. Como solución de compromiso, es frecuente que se comporten de un modo restrictivo, pragmático-acomodaticio en su comportamiento, pero vacío de contenido reflexivo. Acuerdan más intelectualmente que vivencialmente con la igualdad. Algunos permanecen con fuertes ideas machistas, pero por mala conciencia no se animan a manifestarse. Otros son profeministas. Algunos siempre han sido antifeministas y otros son ex profeministas que han abandonado su apoyo al feminismo por sentirse atacados e incomprendidos por los reclamos de las mujeres.

En España, estas tres categorías están representadas por tercios entre los varones . así como en otros paises, en los últimos años se está produciendo un lento aumento de los varones favorables a los cambios de las mujeres y ello se produce entre aquéllos menos apegados al modelo masculino tradicional. Sin embargo, también están aumentando los contrarios a dichos cambios en los menores de 21 años y en los parados (estos varones suelen ver a las mujeres como muy capaces y como más directas competidoras en el mundo estudiantil-laboral).3

 

Los movimientos de varones4

En los últimos 20 años se está impulsando, por parte de los varones de varios países occidentales desarrollados (especialmente los escandinavos, EEUU, UK, Australia y Canadá), una serie de actividades organizadas, luchas y reivindicaciones que tienen a la masculinidad como tema principal, y a las que se ha dado en llamar "movimientos".

Ninguno de ellos considera a la masculinidad como algo garantizado y natural, sino algo a transformar o conservar, algo que hay que defender o por lo que hay que luchar. Todos intentan dar respuesta a la pregunta ¿qué es ser un hombre hoy? Y todos también, directa o indirectamente, intentan ser una respuesta -grupal en este caso- al desafío que suponen los avances y cambios de las mujeres y el feminismo.

En todos los paises en los que existen estos movimientos, solo un pequeño porcentaje de varones participa activamente en ellos. El gran porcentaje masculino pertenece a la amplia "mayoría silenciosa" cuyas voces sólo pueden escucharse en investigaciones sociológicas como las antes enunciadas. Pese a ello estas prácticas sociales cobran importancia porque se están desarrollando en diversos ámbitos formadores de opinión y teoría, tanto en el terreno sociopolítico, asociacionista, académico, asistencial o educativo, y porque se divulgan con fuerza a través de los medios de comunicación y publicaciones en algunos países, utilizando especialmente Internet como modo global de difusión.

En España, estas prácticas son casi inexistentes, aunque algunas están teniendo una moderada penetración mediática y editorial. Los pocos grupos y actividades que están apareciendo en este país, lo están haciendo de manera muy mimética al modo y con las ideas con los que estos movimientos surgieron en sus países de origen.

De acuerdo a sus diversas concepciones y abordajes respecto a la masculinidad, se pueden diferenciar actualmente al menos cinco movimientos de varones, que representan otras tantas formas de posicionamiento masculino frente a los cambios de las mujeres y frente al feminismo:

El movimiento profeminista, o antisexista

Casi desconocido en España, surgió en los países anglosajones y escandinavos a principios de los 70, asociado a los movimientos por los derechos civiles. Constituido por varones generalmente de sectores medios, afines a las ciencias sociales y educativas, favorables a los cambios de las mujeres y que se nutren de las ideas del feminismo de la igualdad.

Acusados por otros varones de promover la cultura del varón "blando" y observados con desconfianza por algunas feministas radicales, quienes participan en este movimiento reconocen la responsabilidad masculina en el mantenimiento de la subordinación social de las mujeres y ejercen una autocrítica sobre el propio ejercicio del poder. Rechazan el modelo masculino dominante, el sometimiento acrítico al corporativismo viril y la homofobia, y proponen el activismo social, la investigación académica y la formación de grupos de reflexión de varones para desconstruir el ideal de masculinidad tradicional, romper la complicidad masculina antisexista y practicar la igualdad con las mujeres.

Desde sus comienzos, gran parte de la actividad de este movimiento se ha centrado en la generación de estrategias contra la violencia hacia las mujeres y de estrategias educativo/asistenciales para el cambio de la masculinidad violenta, así como en el apoyo a las políticas antirracistas y pro-derechos de las personas homosexuales.

Intentar producir cambios en los varones hacia la igualdad y hacia modelos masculinos pacíficos y antisexistas, sigue siendo su objetivo principal.

En este movimiento se encuentran numerosas asociaciones y grupos5 -algunos conocidos por sus siglas-, entre los que podemos mencionar a: NOMAS en EEUU, Achilles Heel en UK, IASOM en Noruega, XY en Australia, Men for Change en Canadá, Les Traboules en Francia, Pfefferprinz en Alemania, Les hommes barrès en Suiza, Uomini contra la Violenza en Italia, Cantera en Nicaragua y CORIAC en México. También se han desarrollado con las ideas de este movimiento, algunas redes de trabajo y acción por Internet, tales como la Red europea de hombres profeministas, o la Red Chilena de Masculinidad. En España, el Grupo de Hombres de Sevilla y el Centro de Estudios de la Condición Masculina de Madrid son representativos de este movimiento. En este año, varios de estos grupos están promoviendo mundialmente la White Ribbon Campaign contra la violencia hacia las mujeres. La mayoría de estas agrupaciones se encuentran en los paises anglófonos y escandinavos. En hispanoamérica se están constituyendo recientemente, y se centran sobre todo en la lucha contra la violencia machista y los problemas de la sexualidad y la salud reproductiva. Los grupos francófonos y centroeuropeos también están aumentando lentamente, y están constituidos mayoritariamente por varones de movimientos antipatriarcales y ecológicos.

En el ámbito académico, este movimiento tiene su inserción a través de los estudios críticos sobre los varones y las masculinidades -los "men's studies",studies of men and masculinities o critical studies of men and masculinities-, que incorporan la categoría de género en su marco referencial, y se desarrollan sobre todo en las facultades de sociología, antropología, historia y filología. Nutren dichos estudios numerosas investigaciones sobre la historia, las diferencias culturales y los cambios sociales de las masculinidades, así como sobre las temáticas del poder, la sexualidad, las nuevas paternidades, la construcción de la subjetividad, la violencia, la salud, y las políticas de cambio para los varones. (Hearns, 1989; Weltzer-Lang, 1991; Kimmel, 1992; Kaufman, 1992; Seidler, 1992; Connell, 1995; Bourdieu, 1998).

En el ámbito educativo, quienes participan en este movimiento se han dedicado sobre todo al desarrollo de programas de educación para transformar los estereotipos masculinos (Salisbury, Jackson, 1996).

En España, J.V. Marqués ha sido un pionero en esta línea. De la variada producción escrita de este movimiento, en nuestro país no existe prácticamente nada, ni producido aquí, ni traducido al castellano.6

El movimiento mitopoético

Surge en EEUU a finales de los años 80 asociado a la etapa conservadora de Reagan y a la aparición en la sociedad anglosajona de reacciones de rechazo al avance de los 70 en las luchas de las mujeres por la igualdad.

Liderado por el poeta Robert Bly (Bly,1990), este movimiento está formado principalmente por varones blancos heterosexuales, de clase media, muchos frustrados por la falta de éxito laboral para el que estaban socializados, y en EEUU algunos ex-combatientes.

En este movimiento, que tiene un alto componente espiritualista, el estudio de los mitos, los ritos de iniciación masculina y la figura del mentor adquieren un gran relieve. Gran parte de sus actividades derivan de propiciar un trabajo introspectivo para reencontrar, según sus postulados, "la energía masculina" en estos tiempos de "ausencia del padre", "poderío de la madre" y "feminización de los varones". Dichas actividades son realizadas principalmente a través de grupos de fin de semana, los que han nucleado a miles de varones en los últimos 10 años.

Quienes pertenecen al movimiento no se oponen a los cambios de las mujeres, pero tampoco los aplauden, recelando frecuentemente de ellas, a quienes se ve como "poderosas" y peligrosas. Cercanos en sus ideas a las perspectivas feministas de la diferencia, no se ocupan de los problemas de las desigualdades, avalan muchos aspectos de los roles tradicionales y están, en general, alejados de los ambientes académicos.

El movimiento de las terapias de la masculinidad

Desarrollado a partir de los años 80 por varones preocupados por la "crisis" de la masculinidad, se fue estructurando alrededor de multitud de teorías y prácticas psicológicas utilizadas para apoyar a los integrantes del colectivo masculino en la "reconstrucción" o "redefinición" de su identidad "dañada" por los cambios sociales y femeninos.

Expresa en la vertiente psicoterapéutica a los dos movimientos anteriores, y por ello en él hay dos corrientes que trabajan ambas sobre el aislamiento y el encierro emocional de los varones, aunque de modo muy diferenciado.

La primera corriente, la más conocida y con mayores seguidores, está especialmente influenciada por las ideas de Bly, Jung y Perls sobre los arquetipos, el psiquismo masculino, las razones de su sufrimiento y los caminos del cambio. Su trabajo se centra en abordar y disminuir los "perjuicios" del rol masculino, "cicatrizar las heridas de la masculinidad" y reasegurar la alicaída autoestima masculina. No tiene demasiado en cuenta a las mujeres (excepto como Diosa o Madre), pero valora lo "femenino", aspecto que los varones deberían incorporar para ser más plenos.

Esta corriente y el movimiento mitopoético del que proviene son mayoritarios en los ambientes no académicos. Es también la que ha producido mayores publicaciones de terapias de autoayuda para varones, y de "comprensión del comportamiento masculino" para mujeres. Estos géneros han tenido a principios de los noventa un gran boom editorial en los países anglosajones (Bly, 1990; Fisher, 1990; Kipnis, 1991; Moore y Gilette, 1991; Shapiro, 1992; Kreimer, 1994).

Casi todos los libros que circulan en lengua castellana por España -ya sea autores iberoamericanos o traducidos del inglés- pertenecen únicamente a esta corriente y al movimiento mitopoético, y han sido difundidos por importantes editoras comerciales. Por ello, muchas personas que son sólo hispanohablantes han llegado a creer que lo que en ellos está escrito es lo único que se piensa, se dice y se hace en relación a la cuestión masculina y al posicionamiento de los varones ante las mujeres.

La segunda corriente, menos conocida, está impregnada de la perspectiva de género y de las ideas posfreudianas de la importancia de la fase preedípica en la constitución de la masculinidad. Su trabajo se centra en las dificultades de los varones para renunciar a los "beneficios" abusivos del rol masculino, en transformar la violencia (contra las mujeres y contra sí mismos), en eliminar la homofobia y en reconsiderar el sentimiento de baja autoestima masculina (producido frecuentemente por la impotencia de no poder ser "un hombre de verdad"). Tienen en cuenta a las mujeres y los malestares que les provoca el poder y la dominación masculina.

Quienes trabajan en esta corriente, así como sus publicaciones, son minoritarios en el movimiento de las terapias de la masculinidad (Scher, 1987; Bograd, 1992, Kupers, 1993). Sin embargo tienen presencia institucional (por ejemplo en la Asociación Americana de Psicología) y participan en el sistema sanitario anglosajón y francés a través de sus programas terapéuticos para varones maltratadores.

Si bien estas dos corrientes son casi antitéticas, varias personas y grupos, intentan articulaciones entre ellas. Entre ellos: las Asociaciones por el desarrollo de la paternidad -Fatherhood's groups- o algunos terapeutas anglosajones (Goldberg, 1977; Keen, 1991; Rowan, 1997).

El movimiento por los derechos de los hombres o "men's rights"

Se entremezclan aquí varones defensores de derechos patriarcales con varones defensores de derechos igualitarios, que comenzaron a agruparse a partir de fines de los años 80, alertados por lo que consideraban el aumento de situaciones sociales favorables a las mujeres y adversas hacia ellos.

Algunos grupos que conforman este movimiento están integrados por quienes dicen que "las mujeres han ido demasiado lejos" discriminándolos en sus avances, y que las leyes actuales generan situaciones que los desfavorecen (hacer la mili, jubilarse más tarde que las mujeres, no ser beneficiarios de planes de acción positiva como ellas, etc.). Por ello se oponen a algunos avances femeninos y a los actuales planes de igualdad, porque dejan de lado o van contra los "derechos masculinos". Nombres como FREE o NCFM en EEUU, representan esta corriente, en la que algunos de sus líderes -tales como W. Farrell- son ex profeministas de los años 70. Están habitualmente en contra del feminismo de la igualdad. En Europa estos grupos casi no existen.

Otros grupos de este movimiento están formados por varones que se centran en llamar la atención sobre sus derechos descuidados por las leyes, sin confrontar con el colectivo femenino (por ejemplo, luchando por el estudio de las enfermedades masculinas, contra la circuncisión, o por la insumisión al servicio militar). Estos grupos pueden estar a favor de las luchas y avances de las mujeres.

Finalmente, dentro del movimiento tienen gran importancia -tanto que actualmente son su principal representante- los grupos por los derechos de los padres ("father's rights"). Están constituidos por varones padres divorciados o separados de parejas de hecho, que reclaman contra los obstáculos legales que limitan el ejercicio de su paternidad, especialmente contra la mayor consideración de las leyes de familia para con la madre y el balance a favor de ellas en las leyes de custodia. En estos grupos hay tanto varones antifeministas como profeministas.7

En el mundo desarrollado, así como en España, este movimiento de los "men's rights" es el que más ha incrementado en los últimos cinco años los grupos, asociaciones y federaciones que lo componen, así como su activismo social, desplazando al mitopoético, hegemónico a principios de los 90.

Fundamentalismo masculino

Formado por varones tradicionalistas, principalmente casados, que defienden los lugares del varón como padre-autoridad y proveedor y el de la mujer como madre/ama de casa, así como los valores masculinos dominantes. Participan de las ideas de la derecha radical norteamericana y europea y se oponen a los cambios de las mujeres que pongan en peligro la distribución tradicional del poder entre mujeres y varones y los roles tradicionales. Aunque no se autoproclaman como fundamentalistas, esa es la ideología que agrupa a los integrantes el movimiento.

Rechaza el feminismo de la igualdad, acepta con reservas al feminismo de la diferencia, aplaudiendo su valoración de la madre y ha sido protagonista fundamental del llamado "backlash" (Faludi, 1991).

Ha incrementado en los últimos cinco años su actividad contra los avances de las mujeres, a través de la creación de grupos antiabortistas o de "defensa del macho". De gran desarrollo en EEUU, grupos tales como Promise Keepers o la Coalición Cristiana han protagonizando manifestaciones multitudinarias en muchas ciudades de ese país en los últimos dos años. (El mundo oriental tiene su propia versión de este movimiento, hecho práctica de Estado, tal como pasa en Afganistán y otros países islámicos).

Podemos incluir también aquí a una serie de prácticas sociales, que si bien no están conformadas para defender específicamente a los varones, promueven los aspectos violentos de la masculinidad dominante. Actividades tales como ciertos lobbies (de armas, militaristas) o ciertos grupos (jóvenes ultras, neonazis, bandas callejeras violentas, etc.), que fomentan el uso de la violencia, la que al final, en el mundo actual, siempre se ejerce del modo más brutal contra las mujeres y niñas/os y no sobre los propios varones.

Los varones en movimiento y cambio

Creo que la información precedente nos brinda un cuadro bastante abarcativo acerca de lo que está pasando -ante el cambio de las mujeres-, con los varones del mundo "desarrollado" del fin de milenio. De este panorama, que da lugar a múltiples puntualizaciones, quiero destacar en este artículo dos hechos significativos:

El primero es que vemos que los varones a los que nos referimos se están agrupando -individual y socialmente- en algunas pocas posiciones en relación al cambio de las mujeres:

  • La posición a favor del cambio, con una propuesta de trato igualitario, que supone entender que también los varones deben realizar cambios.
  • La posición a favor del cambio, pero con aceptación utilitarista o delegando en las mujeres toda iniciativa e invirtiendo los roles tradicionales.
  • La posición ambivalente a predominio favorable, o de indiferencia ante el cambio, mientras dichos cambios femeninos no cuestionen derechos masculinos o roles adquiridos, ni les creen a ellos demasiadas contradicciones.
  • La posición en contra o ambivalente a predominio en contra de dichos cambios, puesto que atentan contra "la natural" relación entre mujeres y varones o su "natural" distribución en los espacios publicó y privado

Estas mismas posiciones permiten apreciar también las relaciones de los varones con el feminismo (de la igualdad). Así, existen varones y grupos de varones profeministas (en general más desde el apoyo intelectual), aceptadores o indiferentes "con reservas" del feminismo, y antifeministas. El feminismo de la diferencia habitualmente no ha producido reacciones en los varones en tanto no los cuestiona directamente (Porter, 1992).

Cada varón no necesariamente permanece siempre en la misma posición, sino que circula dinámicamente por ellas, variando su pertenencia según su edad, sus situaciones personales y su grado de conciencia de la justicia entre géneros. Cabe agregar que según muestra la experiencia clínica con varones, dichas posiciones están también contradictoriamente luchando dentro de cada uno de ellos (Sher, 1987).

La segunda comprobación es que, desde una perspectiva relacional, cada varón -o grupo de varones- realiza, ante las mujeres, acciones específicas, diferenciadas y coherentes con su adscripción a una determinada posición de las antedichas. Estas acciones son movimientos vitales que se producen en varias direcciones dentro de los ejes acercamiento/alejamiento, reconocimiento/rechazo y dominación/subordinación.

Según la posición asumida estos movimientos son:

  • acercamiento y reconocimiento con intercambio cooperativo desde una óptica igualitaria de búsqueda de bienestar compartido;
  • acercamiento y reconocimiento parciales con intercambio utilitario, o desconfiados frente al "poder" femenino;
  • acercamiento y reconocimiento con pasivización masculina;
  • alejamiento con separatismo, perplejidad inmovilizante, aislamiento o refugio en el mundo masculino y en la búsqueda del bienestar individual;
  • rechazo, confrontación y tentativa de subordinación.

Si observamos estas dos comprobaciones desde una ética de la justicia y el respeto de género, nos podemos hacer numerosas preguntas.

La primera: ¿Son todas estas respuestas de los varones dignas de igual valoración? Mi respuesta es que no. Solamente la primera posición -a favor del cambio- y su movimiento correspondiente -acercamiento desde óptica del bienestar compartido- son valorables, en tanto se sostienen en el paradigma de la igualdad. Se trata de una posición innovadora y un movimiento de cambio progresista y deseable sostenidos por la esperanza de que la relación entre sujetos iguales reemplace a los vínculos varón sujeto/mujer objeto propios de la cultura patriarcal. Las otras respuestas, en cambio, se sustentan en las creencias tradicionales sobre las desigualdades en el vínculo entre los géneros, y por tanto son posiciones conservadoras y movimientos de cambio retrógrado, rechazables y no deseables.

Dado que -según nos muestran las investigaciones antedichas- la innovación y el cambio progresista son minoritarios entre los varones, otras preguntas pueden ser formuladas: ¿Por qué tan pocos varones cambian de un modo progresista? ¿Por qué la mayoría son tan poco receptivos a los argumentos igualitarios ¿Por qué, pese a que incluso muchos de ellos proclaman verbalmente el valor de la igualdad, son tan pocos los que desean, o se animan a adoptar realmente posiciones innovadoras y a emprender una marcha hacia la igualdad con las mujeres?.¿Por qué pocos están dispuestos honestamente a compartir -como reclaman las mujeres-lo doméstico, el trabajo y el poder?. ¿Y por qué se resisten a fomentar el acuerdo de un nuevo contrato social, de nuevos pactos que reconozcan a las mujeres como ciudadanas-sujetas de derecho, tal cual ellas lo proponen?Simón Rodriguez,1999), ¿por qué,finalmente, en los temas de la igualdad con las mujeres los varones se caracterizanpor ser una "silenciosa" mayoría?

Diversos campos del saber procuran responder a esto (Connell,1995), sin desconocer que ninguna respuesta es totalizadora sino que solo ofrece una luz parcial a la complejidad y plurideterminación del fenómeno.

El campo de los estudios de género aplicados a las investigaciones sobre la construcción de la masculinidad social y la subjetividad masculina -que es mi ambito de trabajo- puede brindar algunas claves

Pensar a los varones desde la óptica de género supone entender que el lugar social del varón está sustentado en los milenarios y patriarcales mitos complementarios de la superioridad masculina y la disponibilidad femenina, así como en los de la autosuficiencia, la belicosidad heroica y el respeto a la jerarquía. Estos mitos, que funcionan como ideales y mandatos sociales de "verdadera" masculinidad, conceden a los varones, por el hecho de serlo, mayores derechos que a las mujeres a imponer sus razones, a la libertad, al uso del espacio-tiempo y a ser sujeto de cuidados. No sólo eso: dichos mitos son los ideales-matrices sobre los que se conforman los hábitos y normas de pensamiento y comportamiento, la identidad y la autoestima masculina. Identidad y autoestima, siempre inestables, porque en el acceso al status de varón, la cuestión del poder y el riesgo del fracaso siempre están presentes.

Mitos e ideales sociales transformados en ideales intrasubjetivos: así se transmite intergeneracionalmente la llamada "masculinidad hegemónica", imaginario social que actúa como formato-matriz con gran poder configurador de la subjetividad masculina. Ella legitima la dominación masculina, e internalizada hace creerse a los varones que "ser y sentirse varón" es tener derecho a, entre otros, ejercer poder y control sobre las mujeres. Aunque no todos los varones están igualmente marcados y sometidos a este imaginario, actúa en cada uno, como una poderosa normativa dificil de transgredir.

El lugar de grupo dominante(sobre las mujeres) en el que el imaginario social coloca a los varones es otro factor relacionado con la conformación de la subjetividad masculina que juega hacia el no cambio de los varones: como todos los integrantes de los grupos dominantes, ellos se caracterizan por ver "naturales" sus derechos y prerrogativas, minusvalorar el sufrimiento producido en los grupos dominados, aprovecharse de las capacidades y asignaciones sociales de los subordinados (en este caso el cuidado de las personas y lo doméstico que los varones no sienten como propios) y desrresponsabilizarse de la desigualdad, atribuyendo dicha responsabilidad a los mismos subordinados. De esto deriva el no percibir la necesidad de cambio: para qué cambiar: "no es para tanto", "la desigualdad es problema de ellas", "a dónde quieren llegar?" son las ideas correspondientes a esta posición subjetiva.

Por otra parte, la igualdad real con las mujeres en todos los ámbitos es una nueva propuesta, un nuevo ideal que aún no tiene demasiado espacio entre los componentes que dan forma a la masculinidad hegemónica, así como tampoco existe en ella la concepción de la igualdad como relación cooperativa, sino sólo como relación confrontativa inestable donde las posiciones amo-esclavo son las únicas existentes. Por ello los varones tienden a sentir que con las mujeres hay sólo dos lugares: dominante o subordinado y por eso ellos tienden a vivir cualquier avance de la mujer como intento de dominación femenina (Benjamin, 1996; Bonino, 1998).

Algunos otros factores ligados a la subjetividad se agregan para hacer difícil el impulso hacia el movimiento de cambio innovador de los varones : la falta de modelos de masculinidad no tradicional, el aislamiento silencioso de los varones aliados a las mujeres y la censura al transgresor del modelo tradicional.

Por todo esto no sorprende que el movimiento de cambio en los varones no sea mayoritario, ni promovido desde ellos, sino en general "forzado" desde el exterior.Aceptar a la mujer como igual no es tarea fácil para los varones.

Cambiar hacia la igualdad supone un tremendo esfuerzo que puede llevar a muchos varones a pensar que el cambio no compensa: no sólo implica renunciar a derechos adquiridos -con la vivencia de pédida consiguiente-, sino poner en cuestión sus propios hábitos, su propia identidad, su imagen de la mujer y la base de su sentido de autoestima. Significa modificar comportamientos, pero también la propia mente para aceptar la igualdad con la mujer y no verla sólo como amenazante o subordinada. Cambiar es transformar, dentro de sí y en lo social, los mitos masculinos patriarcales que actúan como poderosas resistencias al cambio e incorporar nuevos ideales. Tarea difícil, pero que desde una ética de género es el único modo de innovar y no quedar atrapado entre el mortífero inmovilismo, la nostalgia del machismo perdido o el victimismo del varón domado.

Indudablemente, como hemos visto, a pesar de los obstáculos existen varones que están reaccionando de modo favorable hacia el cambio de las mujeres y moviéndose hacia la igualdad. Pero también es cierto que ante los avances femeninos en estos últimos años, gran número de varones occidentales se están sumando a los movimientos de lucha contra las mujeres y el feminismo, y muchísimos otros siguen refugíandose en el corporativo silencio, cómplice de las desigualdades. ¿Cual será la tendencia futura? Aunque es difícil preverlo, sabiendo que el futuro de igualdad no está garantizado sino que hay que construirlo, nos surgen unas últimas preguntas. ¿Cómo crear motivación en los varones para un movimiento de cambio hacia la igualdad con las mujeres? ¿Cómo generar condiciones que promuevan su interés y neutralicen el temor a la pérdida que para muchos de ellos significa el cambio? ¿Cómo apoyar a los que ya están cambiando para que sigan avanzando sin romper su alianza con las mujeres? ¿Cómo hacerles comprender la importancia del modelo democrático, no sólo en lo público sino también en lo doméstico? ¿Cómo no encasillarse en el pasado? ¿Cómo contribuir a desactivar los movimientos de varones conservadores de la vieja masculinidad?

Quizás aún no existen muchas respuestas para estas preguntas, pero algo es seguro: lo posible de realizar no podrá salir sólo desde voluntarismos y cambios individuales. Será necesario el desarrollo de estrategias grupales y sociales que motiven a los varones y les permitan crear o desarrollar deseos de cambio para la igualdad. Y para ello, el modo óptimo debería ser el diseño de políticas que estimulen esos deseos y apoyen la producción y la promoción del cambio masculino.

Por suerte, algo de esto ya se está haciendo, sobre todo en la Unión Europea. En algunos países se están poniendo en marcha estímulos tales como la flexibilización laboral para compatibilizar vida familiar y laboral, las estrategias para aumentar la implicación de los varones en el cuidado de las personas y en lo doméstico,8 la promoción del permiso por paternidad,9 las estrategias asistenciales-educativas para una cultura masculina de la no violencia y la tolerancia,10 los centros de asistencia psicológica a varones en crisis.11 También son necesarias otras acciones como la jerarquización mediática de ideales y modelos masculinos no tradicionales, el desarrollo y difusión de los estudios críticos del varón y el capítulo masculino de los estudios de género, el entrenamiento de profesionales de la salud, derecho y educación sobre las particularidades del psiquismo y los comportamientos masculinos, y la promoción del asociacionismo y la salida del silencio de los varones igualitarios.

Es imprescindible por otra parte, ofrecer espacios tales como grupos de reflexión, cursos y jornadas sobre la condición masculina, donde los varones puedan explorar nuevos roles, sus sentimientos contradictorios hacia las mujeres, sus dificultades para el cambio y desarrollar su capacidad empática y cuidadora. Y donde puedan desactivar la idea que la lucha por la igualdad deben protagonizarla sólo las mujeres, como si los varones fueran ajenos a ese problema.

Según numerosos estudios (Hearns, 1992; Seidler, 1997), los varones parecen más proclives al cambio innovador en determinados momentos críticos de transición vital: adolescencia, nacimiento del primer hijo, crisis de los 30, 40 ó 50, cambios en lo laboral, enfermedades o accidentes que ponen en juego la vida, y separaciones. Teniendo esto en cuenta, las políticas de estímulo y promoción del cambio deberían apuntar a incidir en esos momentos.

El cambio es posible y las políticas pueden generar condiciones para ello, pero nada podrá hacerse si no existe en los mismos varones, la disposición para el cambio y la valentía para afrontarlo, así como el deseo activo de tomar iniciativas para construir vínculos más igualitarios y justos con las mujeres y no sólo "adaptándose" pasivamente a ellas.

Y para concluir: como hemos visto, los cambios culturales y la lucha de las mujeres, junto a los estímulos políticos-sociales y la voluntad individual y grupal de muchos varones, están generando cambios en dirección hacia el trato igualitario en algunos integrantes del colectivo masculino. Ellos están comenzando a ser disidentes de la masculinidad dominante y a considerar realmente a las mujeres como sujetos de iguales derechos, con quienes se puede/se debe compartir las responsabilidades domésticas, el trabajo y el poder. Ahora bien, ¿tienen algo en común estos varones que podríamos designar con el nombre de igualitarios?

En la bibliografía anglosajona comienzan a aparecer textos que se ocupan de estos varones. Uno, muy revelador (Christian, 1994), nos puede servir para cerrar este artículo brindándonos un perfil de las prácticas de vida que generan en los varones un ejercicio de la igualdad.

En este libro se describe con gran claridad las experiencias vitales que el autor ha descubierto como comunes a estos varones igualitarios y que han influido significativamente en su comportamiento igualitario. Ellas son:

En primer lugar, experiencias significativas en la infancia y adolescencia alejadas o en colisión con las expectativas tradicionales sobre los géneros, tales como: buena relación con madre autónoma que trabaja en el ámbito público, padres no tradicionales, rebeldía ante padre autoritario, o padre y hermanos mayores cuidadores y afectuosos, falta o dificultad precoz de identificación con los aspectos agresivos del rol viril tradicional, escolaridad mixta y amistades femeninas habituales. Y también experiencias adversas siendo víctima de actitudes dominantes de otros varones (parientes, vecinos y educadores).

En segundo lugar, experiencias adultas significativas tales como el rechazo adulto a un padre autoritario, el "ser todo un hombre" no aparece como un ideal de vida importante, experiencias en trabajos convencionalmente "no masculinos" y en grupos de desarrollo personal, e influenciado por varones no tradicionales. Y de modo destacado: el acercamiento intelectual precoz al feminismo, junto a relaciones afectivas importantes -presentes o pasadas- con mujeres feministas.

Finalmente, estos varones realizaron muchas decisiones de cambios personales en relación a redefinir su masculinidad hacia la igualdad en momentos críticos de transición vital (ver más arriba).

Probablemente, si nuestra vida (como varones) está atravesada por experiencias similares, algo más fácil nos resultará el cambio. Pero si estas experiencias nos han faltado, nunca es tarde para acercarse a ellas. Vale la pena.

Madrid, marzo de 1999

NOTAS

  1. Prefiero utilizar el término "varones" pues nombra más específicamente que el término "hombres" a los integrantes del colectivo masculino. Este último es más equívoco, porque en el lenguaje coloquial (sexista) de muchas personas designa también a los integrantes del género humano.
  2. Tres de las investigaciones españolas: se refieren a la respuesta de los varones frente al cambio femenino: Los hombres españoles (Inner, 1988), El hombre perplejo (T.E.S.T.,1995) y Los hombres frente al cambio de las mujeres (Lozoya y Marqués, 1996), y la otra: La flotante identidad sexual (Ortega y otros, 1993), se ocupa del posicionamiento juvenil frente a la construcción de nuevas identidades.
  3. Como comentaba al comenzar esta clasificación, diferentes investigaciones, artículos e informes realizadas en otros paises, confirman que estas categorías y las características y reacciones de los varones que las conforman son similares a las que se encuentran en otros países del mundo occidental "desarrollado". Esta información puede encontrarse en diversas revistas que editan muchos de las asociaciones o instituciones asociadas a ellas que veremos en el próximo apartado y en Deven y otros (1998).
  4. Este nombre ("men's movement" en idioma inglés) es de uso problemático, porque en Hispanoamérica se usa con cierta frecuencia para designar -luego veremos por qué- sólo a uno de estos movimientos (el mitopoético). En este artículo la designación será usada al modo anglosajón, que reconoce la pluralidad de dichos movimientos.
  5. De todos estos grupos, así como de los grupos de los otros movimientos que serán mencionados, se puede encontrar amplia información en Internet, realizando una búsqueda por sus siglas, o a través de la "men's issues page", donde hay información completa sobre las temáticas de la masculinidad.
  6. Los únicos libros correspondientes a este movimiento que he encontrado en España son: Marqués, 1991; Gil Calvo, 1997; Bonino, 1998; así como el proyecto de investigación educativa "Arianne". Con vocación de detective pueden encontrarse algunos otros libros y artículos en algunas editoriales universitarias o pequeñas editoras no comerciales hispanoamericanas.
  7. Para conocer el interesante debate actual sobre la cuestión de los derechos/deberes de los padres, se puede consultar: Men, Gender Division And Welfare (Popay, 1998).
  8. Por ejemplo, las surgidas del Seminario Internacional "Los hombres y el cuidado de los niños", organizado por la Red de Atención a la Infancia de la C.E. en Ravenna, Italia, en 1993.
  9. Del cual Suecia es pionera.
  10. Como indican, por ejemplo, las conclusiones de la reunión de expertos de la UNESCO, "Los roles de los hombres desde una cultura de la paz", realizada en Oslo en 1997.
  11. En Europa, son ejemplo de ellos: Changing Ways en UK o Manner en Suecia.
  12. Dada la amplia bibliografía sobre el tema del artículo, ofrezco en esta oportunidad sólo algunos autores y libros relevantes, incluyendo en la bibliografía inglesa con traducción al castellano el año de edición en nuestro idioma, como ayuda para poder apreciar el boom en los 90 del tema "varones".

Bibliografía12

BENJAMIN, J. (1996), Like Subjects, Love Objects. Londres: Yale.

BLY, R. (1990), Iron John. Nueva York: Adisson Wesley (traducción al castellano desde 1991 en numerosas editoriales).

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CHRISTIAN, H. (1994), The Making Of Antisexist-Men. Londres: Routledge.

DEVEN,F. y otros (1998) Revisión de investigaciones europeas sobre conciliación de la vida familiar y laboral de mujeres y hombres. Rev. Materiales de trabajo de Dción del Menor-MAS, España,40.

FALUDI, S. (1991), Backlash, The Underdeclared War Against American Women. Nueva York.

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GIL CALVO, E. (1997), El nuevo sexo débil. Madrid: Temas de hoy.

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HEARNS, J. (1989-1998), (Editor) Serie: Critical Studies On Men And Masculinities. Londres: Routledge.

INNER (1988), Los hombres españoles. Madrid: Instituto de la Mujer.

KAUFMAN, M. (1992-1998), (Editor) Serie: Research On Men And Masculinities. Londres: Sage

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KIMMEL, M. (1994), Manhood, The American Quest. Nueva York: Harper.

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KREIMER, J. (1994), Rehacerse hombres. Buenos Aires: Planeta.

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LOZOYA, J., MARQUES, J. (1997), Los hombres frente al cambio. Inédito.

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POPAY, J. y otros (1998), Men, Gender Division And Welfare. Londres: Routledge.

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SEIDLER, V. (1992-1998), (Editor) Serie: Male Orders. Londres: Routledge.

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T.E.S.T. (1995),El hombre perplejo. Badajoz, España:Dción Gral de la Mujer

WELTZER-LANG, D. (1991) Les hommes violents.Paris:Lienne et Courier (traducido al castellano en 1996, Bogotá: Indigo)

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Este artículo ha sido publicado en: Lectora. Revista de Dones i intertextualitat, 4 ,1998 (monográfico Hombres y feminismo), editada en Cataluña. Es una versión corregida y aumentada de: "Los varones y el cambio femenino" aparecido en 1995 en Revista de la Direcciòn española del Menor, 27 (monográfico sobre Reparto de responsabilidades entre hombres y mujeres en la familia)

El autor, Luis Bonino Méndez, es psicoterapeuta especializado en problemáticas masculinas y director del Centro de Estudios de la Condición Masculina, de Madrid.

Tel. +34-913-093-771 

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Centro de Estudios
de la Condición Masculina

COORDINADOR : Luis Bonino Méndez

Dirección: Montesa 39
Tel: +34 913 093 771
Madrid 28006- España
Fax : +34 913 931 065
E.mail: boncov@interplanet.es

Institución privada creada en Madrid en 1993 dedicada a promover cambios en la salud, el comportamiento y el estilo de vida de los varones.

Integrado por profesionales de la salud y educación que intentan propiciar proyectos de vida masculinos de democratización e igualdad en lo cotidiano, con una autocrítica del modelo masculino tradicional,y desde una ética de la solidaridad y el respeto de género.

Objetivos:

Investigar, comprender y promocionar cambios en relación a:

  • La condición masculina, sus problemáticas y efectos sobre la salud y la vida de las personas
  • Las relaciones entre mujeres y varones, sus encuentros y desencuentros

Fundamentos :

  • La convicción de que una relación igualitaria y cooperativa entre mujeres y varones posibilita una mejor calidad de vida.
  • La conciencia de que es importante que los varones promuevan cambios en su papel, revisando los "privilegios" de ser varón y los malestares, empobrecimiento, aislamiento y daño a los/las demás que conllevan.
  • La seguridad de que el abordaje de las problemáticas de la condición masculina no es solo tarea de varones.

Dirigido a :

  • Varones que perciban la necesidad de un cambio.
  • Mujeres en conflicto con varones que no cambian.
  • Profesionales interesados en las cuestiones del varón y la masculinidad.
  • Todas las personas que consideren que un espacio de encuentro e intercambio sobre la condición masculina, promueve el enriquecimiento y la estructuración de nuevos modelos de relación.

COORDINADOR : Luis Bonino Méndez

ACTIVIDADES 1999/2000

Psicoterapias

  • PsiVar- Programa psicoasistencial para varones y sus familias.

Cursos y talleres para profesionales:

  • Varones y masculinidad: psicopatologías y psicoterapias específicas(curso)
  • Formación en asistencia y rehabilitación de varones maltratadores (curso)
  • La violencia masculina en la pareja (curso-taller)
  • Mujeres asistiendo varones, dificultades y problemas (taller)
  • Capacitación en género para educadores varones (curso-taller)

Talleres:

  • Mujeres y varones, encuentros y desencuentros.
  • Explorando la condición masculina.
  • Preparándose para la paternidad.

Charlas y conferencias

  • La identidad masculina a debate (qué pasa con los varones hoy).
  • Los varones frente al cambio de las mujeres.
  • Las dificultades de los varones frente al cambio hacia la igualdad.
  • Los discursos actuales sobre la masculinidad.
  • Micromachismos, la violencia invisible en la pareja.
  • Los varones violentos.
  • La anómala "normalidad" masculina. Masculinidad y salud
  • Las nuevas paternidades.
  • Varones educadores y sanitarios y la perspectiva de género

.Los cursos, talleres y conferencias se realizan en nuestra sede de Madrid, o a pedido para grupos preformados, en otros lugares de España.

Colaboraciones con:

Red europea de varones profeministas, Proyecto Covima, Campaña europea del lazo blanco

Dirección: Montesa 39
Tel: +34 913 093 771

Madrid 28006- España
Fax : +34 913 931 065

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PsiVar
Programa Psicoasistencial para varones

Luis Bonino
Información:
Montesa 39. Madrid
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e.m: boncov@interplanet.es

Muchos VARONES padecen problemas personales, emocionales y de relación. Algunos,con sus comportamientos a veces causan malestar o daño a quienes les rodean.

A ellos no les resulta fácil reconocer lo que les pasa y menos aún consultar por su situación de sufrimiento.Casi ninguno consulta por hacer sufrir a las/los demás.

Nuestro EQUIPO, único en Madrid especializado en la asistencia integral de los malestares masculinos, puede ser una ayuda para disminuir los malestares en estos varones, sus parejas y sus familiares.

Nuestro OBJETIVO: aumentar el bienestar y mejorar la calidad de vida de los varones y de las personas que les rodean, a través de la orientación y asistencia psicológicas especializadas.

Problemas frecuentes en los varones, que suelen ser motivo de consulta en PsiVar :

  • Aislamiento emocional..
  • Depresiones reactivas a separación , desempleo o "pérdida del norte".
  • Depresiones encubiertas tras comportamientos agresivos , silenciosos y temerarios.
  • Obsesiones por "no dar la talla".
  • Crisis adolescencial, de los 40 y de los 50.
  • Dificultades , desencuentros y falta de acuerdo con las mujeres
  • Dificultades sexuales.Conflictos con la opción sexual.
  • Descuidos de la salud. Adicciones
  • Descontrol, abusos y violencia en el hogar.
  • Agresividad sin control.

Programa organizado por:
Centro de Estudios de la Condición Masculina

Información:
Montesa 39. Madrid

Tel: +34 913 093 771

 


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