¿RELACIÓN O AMISTAD?

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¿RELACIÓN O AMISTAD?

 

Por Mark Trudinger y Ron Frey
Traduccion Laura E. Asturias
Título original: When the one and only isn't.

¿Son las relaciones y las amistades diferentes o aun opuestas? Mark Trudinger y Ron Frey no lo creen y exploran formas alternativas de "compartir espacios especiales" con otras personas, abandonando algunas distinciones comunes y encontrando sólidas conexiones en el proceso.


Nos gustaría describir una forma de conceptualizar -- y vivir -- las relaciones y las amistades. Este enfoque ha recorrido un largo camino para hacer de la intimidad, tanto emocional como física, algo más maravilloso, satisfactorio y excitante en nuestras vidas.

Los pensamientos plasmados en este artículo vienen de nuestras propias experiencias con amistades y relaciones, pero descubrimos que muchas de las experiencias de nuestros amigos y amigas eran similares. Hemos probado este enfoque en nuestras propias vidas y, en ocasiones, lo hemos evangelizado entre nuestras amistades. Quizás seamos demasiado prematuros y positivos respecto a esto. Nuestras amistades y relaciones distan mucho de ser perfectas. Constantemente sentimos temor de lastimar a las personas especiales en nuestras vidas que no están de acuerdo con esta manera de ver las cosas. A veces hemos querido volver a nuestras viejas formas de vida.

Pero esas formas no encajan -- al menos no por el momento -- y esperamos que este nuevo enfoque funcione para nosotros y para otras personas.

 

Pensando en las "relaciones"

En nuestra cultura, se supone que las "relaciones" deben ser varias cosas, especialmente heterosexuales, monógamas y "perfectas". La mayoría de estos conceptos no ha funcionado para nosotros y creemos que tienen implicaciones políticas más amplias. Indiferentemente de su identidad sexual, muchas personas que conocemos están buscando la pareja perfecta. "¿Es él/ella la persona idónea para mí?" es una pregunta muy común. La idea de una pareja perfecta se expresa en conceptos tales como destino romántico y amantes apasionados; muchas revistas, anuncios de agencias de citas e innumerables películas y canciones hablan de "amor verdadero". Se supone que la pareja debe serlo todo a la vez: amante, única pareja sexual, mejor amigo/a, la persona que resuelve problemas, y principal fuente de apoyo emocional.

Con semejantes expectativas sobre la pareja, no es extraño que tantas personas no den la altura -- es una tarea imposible o al menos muy difícil.

(Algunas personas sí tienen suerte, pero basar las relaciones en dicha suerte es equiparable a basar nuestras finanzas en ganarnos la lotería.)

Tampoco es extraño que la gente se desubique tanto cuando las relaciones terminan. No importa si la persona era perfecta o no; lo que importa es la idea de perder a esa "otra mitad" perfecta -- y la esperanza de que, con una suave persuasión de nuestra parte, se pudiera haber convertido en una pareja perfecta.

El definir la heterosexualidad como la norma es obviamente heterosexista: ignora y niega las atracciones y relaciones entre personas del mismo sexo.

Un efecto del heterosexismo que hemos experimentado agudamente es que Éste restringe nuestras amistades con personas de nuestro mismo sexo, ya que constantemente debemos cuidarnos de no "cruzar el límite" o dar a nuestras amistades una "mala impresión".

Históricamente, el concepto de monogamia se ha basado en las nociones patriarcales de "propiedad". Y, al igual que el heterosexismo, la monogamia es actualmente apoyada por instituciones tales como el matrimonio, la seguridad social y las toallas para él y ella. Aunque algunas relaciones heterosexuales hoy en día pueden ser relativamente equitativas, el heterosexismo y la monogamia han sido y continúan siendo utilizados como armas para mantener la subordinación de las mujeres a los hombres. Además, el esperar que la gente tenga intimidad solamente con una persona del sexo opuesto impide que los hombres exploren lo que significa amar y/o tener sexo con otros hombres, y que las mujeres amen y/o tengan sexo con otras mujeres. También ha inhibido a las mujeres de movilizarse políticamente con otras mujeres. Por tanto, la monogamia ha "protegido" el poder y los privilegios de los hombres contra los desafíos feministas y no heterosexuales.

Creemos que, además de ser políticamente problemáticas, cada una de estas tres expectativas podrían contribuir enormemente a los problemas que la gente tiene con las relaciones y la intimidad. Creemos que las personas son capaces de tener intimidad con otras personas, pero una de las razones de los problemas en las relaciones podría ser el concepto mismo de las relaciones en sí.

Mucha intimidad pero sin respeto real por la pareja, o tener una relación sólo por tenerla, es una receta para el desastre. Las relaciones pueden tener más probabilidades de funcionar si tienen una base ética de mutualidad, cuidado, cariño, interés, flexibilidad y respeto. Aunque se supone que estos elementos existen en las relaciones, nos parece que, demasiado frecuentemente, son pasados por alto en la búsqueda de otras expectativas, como las ya mencionadas. Pero estos enfoques éticos a menudo están presentes y funcionan bien en las amistades.

 

Amistades: éticas pero limitadas

El concepto común de amistad es diferente del de relación. El significado de tener una amistad es definido menos rígidamente, no es bendecido socialmente (como las ceremonias matrimoniales bendicen las relaciones) y es menos escrutinado. (Es común que a una persona se le pregunte cómo le va en su relación, y menos común que se le pregunte acerca de sus amistades.) Las personas involucradas en una relación a menudo se perciben como una unidad, como sucede en estructuras tales como el matrimonio.

Esto también puede ocurrir en situaciones cotidianas tales como los desacuerdos. A veces, ambos hemos experimentado aun los más pequeños desacuerdos como una amenaza a la relación. Dentro de las amistades, los desacuerdos son, a menudo, más respetados, pues no hemos invertido tanto para que la otra persona sea nuestra "otra mitad" perfecta. El pensar en una pareja como la otra mitad es bueno hasta que una o la otra persona cambia. Entonces es más difícil que funcione esa unidad perfecta y encasillada: de repente nada cabe en la casilla, o una de las dos personas termina sintiéndose no como una mitad sino como un cuarto.

Por otro lado, las amistades pueden ser renegociadas y reconstruidas constantemente pues no existe una clara definición de lo que significa ser parte de esa amistad. Nos dimos cuenta de que nuestras amistades están basadas en lo que realmente podemos dar y recibir, en lo que realmente es posible. Así, las amistades se mantienen no por deferencia a una promesa o definición preconcebida; son creadas y re-creadas en el lugar donde ambas personas realmente están y en el lugar donde quieren estar. Las amistades tienen una base ética en su respeto hacia otras personas. Aunque la popular frase "las relaciones van y vienen, pero las amistades son para siempre" podría no ser literalmente cierta, sí sugiere que la flexibilidad de las amistades facilita manejar el crecimiento, las diferencias y los cambios.

Pero las amistades tienen sus propias limitaciones. A menudo, ambos nos hemos sentido no tan cerca emocional o físicamente de nuestras amistades como quisiéramos. La tensión entre amistad y relación ha sido muy aparente en nuestras vidas, y esto parece ser común para muchas otras personas.

Estas limitaciones en las amistades vienen de pensar que la amistad y la relación son cosas diferentes. A menudo son presentadas como opuestas: la gente piensa que debe escoger entre una y la otra. Creemos que esto merece ser explorado -- y superado.

 

¿Cuál es la diferencia?

Ya sea que las percibamos como extremos en un "continuo de intimidad" o como completamente opuestas sin punto intermedio, las amistades y las relaciones son percibidas como diferentes y se espera que las vivamos en formas diferentes. Pero esto realmente no nos hace sentido: la gente tiene algún tipo de relación con todas las personas con quienes se relaciona. Para nosotros, la amistad debería ser una base sólida en cada relación cercana.

El pensar en las amistades y las relaciones como opuestas también las limita. Esto apoya la cultura de "tener una relación sólo por tenerla" y de "los/as amigos/as sólo pueden ser amigos/as y nada más". Para nosotros es muy importante poder sentirnos realmente cerca de nuestras amistades, darles un fuerte abrazo y un beso. Se supone que ni siquiera puedes pensar en tener sexo con un/a amigo/a, o que el tenerlo debe conducir a una relación vitalicia. Se piensa también que si te atrae alguna de tus amistades, ello es necesariamente problemático (esto casi destruyó importantes amistades en nuestras vidas). Y ¿qué pasa si descubres que estás enamorado/a de una de tus amistades?

Pero ¿por qué debería ser un problema el querer tener intimidad con un/a amigo/a? Para nosotros, es más probable que la amistad termine por no poder experimentar esa intimidad que por experimentarla. ¿Por qué tiene que ser la intimidad en las relaciones un problema tan grande? Ambos hemos experimentado el efecto silenciador de lo que creíamos que era "intimidad". Ambos hemos tenido miedo de disentir con alguien con quien teníamos una "relación" por temor a que ésta terminara y ello pusiera fin a esa intimidad. También hemos experimentado el dolor y la frustración de que nuestras amistades sean consideradas como una amenaza a las relaciones que hemos tenido. La separación entre amistad y relación no funciona para nosotros, y sospechamos que tampoco funciona para muchas otras personas: ha llevado a relaciones menos respetuosas y amistades insatisfactorias en nuestras vidas, y queremos alejarnos de esto.

 

Espacios especiales compartidos

El rehusarnos a separar la amistad y la relación ha significado que hemos debido crear nuestras propias maneras de estar con otras personas. Un concepto que nos ha resultado útil es hablar sobre los "espacios especiales compartidos" que tenemos con las personas en nuestras vidas.

Básicamente, el hablar de estos espacios significa hablar de lo que en realidad existe entre nosotros y esas personas. Estos espacios especiales reconocen las diferentes intimidades emocionales y físicas que compartimos con ellas, y cómo esas intimidades difieren de persona a persona y de un momento a otro.

El escoger no usar términos "taquigráficos" (y casi vacíos) tales como "relaciones" o "parejas", significa que hemos tenido que hablar de cosas específicas; hemos debido pensar en lo que las personas en nuestras vidas significan para nosotros y encontrar formas de hacérselo saber a ellas y a los demás. Al principio es difícil saber qué decir en lugar de "él es mi pareja". En vez de la falsa seguridad de las grandiosas palabras de cariño, hemos optado por hablar de lo que nos gusta de otras personas y hacer con ellas, de lo que significan para nosotros y de cómo preferimos relacionarnos con ellas. Hemos descubierto que esto es más exacto y recompensante y, en algunos casos, ha llevado nuestras amistades a lugares increíbles. También ha significado que hemos tenido que examinar otros conceptos en nuestras relaciones, conceptos tales como monogamia y no monogamia.

 

Más allá de la monogamia y la no monogamia

Ambos pasamos años tratando de encajar en el marco de la monogamia y la no monogamia, pero ninguno de estos enfoques funcionó. Al rehusarnos a separar la amistad de la relación, y al honrar los varios espacios especiales que compartimos con las personas en nuestras vidas, hemos descubierto que los conceptos de monogamia y no monogamia de hecho no tienen mucho sentido. Esto no significa que repentinamente quisimos tener relaciones sexuales con todas nuestras amistades o que nuestras actuales "relaciones" sean menos importantes. Por el contrario, hemos descubierto que es más útil considerar a todas las personas cercanas a nosotros como importantes por lo que tenemos con ellas.

Hemos sentido que es arbitrario definir nuestras relaciones puramente en términos de sexo; esto, de todos modos, tampoco ha sido tan claro como suena y ha ignorado los espacios que compartimos con otras personas.

Entonces, si los conceptos de sexo/no sexo no tienen mucho sentido para nosotros, tampoco lo tienen los de monogamia/no monogamia. El definir las relaciones sólo en términos de sexo también es irrespetuoso de las relaciones célibes, "monógamas" o no sexuales. Habiendo superado la tendencia a pensar en las relaciones como monógamas o no monógamas, podemos decidir compartir un espacio físico intenso sólo con una persona. Pero esto sería por sus propias razones y no por deferencia a conceptos que no tienen sentido para nosotros. De hecho, el escoger estar en una relación (sexualmente) monógama podría ser más fácil si otras relaciones son espacios de apoyo y sólidas conexiones.

Esta forma de enfocar las conexiones es fundamentalmente diferente de las cuestiones tradicionales sobre monogamia versus no monogamia. Podría pensarse que, al desechar estos conceptos y abogar por opciones más sensuales/sexuales en las amistades, nuestro enfoque defiende la no monogamia, pero se trata, de hecho, de algo muy diferente.

Estamos conscientes de que el que nosotros, como hombres, sugiramos este enfoque podría resultar problemático. Estamos conscientes de las formas en que los hombres hemos utilizado, para nuestro propio beneficio, los populares argumentos de no monogamia y liberación sexual. Éstos usualmente están basados en conceptos tales como libertad individual, y no en el respeto, la mutualidad y los espacios compartidos. Tal como muchas feministas han señalado, si bien la retórica de la liberación sexual de los años sesenta benefició a muchas mujeres, también perpetuó la expectativa de que las mujeres estuvieran dispuestas a tener sexo con los hombres.

Aunque en los años sesenta y setenta algunas feministas abogaban por el fin de la monogamia para acabar con la opresión sexual de las mujeres, muchos hombres lo interpretaron como una oportunidad fácil para tener más sexo. La liberación sexual liberó a los hombres, no a las mujeres, debido a nuestra posición de poder y privilegios. Bajo la bandera de la liberación sexual, algunos hombres sintieron que tenían licencia para abandonar sus relaciones existentes y sus familias. Aun ahora, los hombres que no tienen una buena comprensión del feminismo, o un compromiso con éste, critican la monogamia.

Afortunadamente, existe un creciente volumen de teoría basada en la práctica que defiende una no monogamia respetuosa e incluye historias de personas que han hecho de ésta una realidad funcional y amorosa en sus vidas. Aunque una buena parte de esta literatura no desafía los conceptos de monogamia y no monogamia, la ética y las formas para hacer realidad tales relaciones resultan emocionantes.

 

¿Funcionará?

¿Será posible que funcione una propuesta tan radicalmente diferente a las expectativas de la sociedad? Lo esperamos, especialmente por nuestras propias amistades, pero también por las de otras personas. Hay muchas razones que nos hacen pensar que sí funcionará. Esta forma de enfocar las amistades se apoya a sí misma. Tal como lo han señalado algunos escritores sobre amistades, éstas pueden ser un sitio importante para los cambios políticos y ofrecer apoyos para que la gente pueda desafiar el status quo.

El desafiar lo que las amistades significan y construir conexiones más íntimas con la gente también tienen grandes posibilidades de crear una red o comunidad de apoyo desde la cual se puedan desafiar colectivamente los antiguos y restrictivos conceptos de amistad/relación.

Pero el vivir nuestras vidas de esta manera también nos ha representado una serie de dificultades. Esto es comprensible dado que estamos desafiando una forma tan prevalente de ver el mundo, y apenas empezamos hace más o menos un año a aclarar nuestros pensamientos y ponerlos en práctica.Estamos constantemente conscientes de no querer que este enfoque nos aleje de las personas cercanas a nosotros, especialmente de las mujeres. La mayor dificultad que hemos enfrentado es respetar los deseos y opiniones de las personas que amamos y que ven las cosas en forma diferente a la nuestra. Ninguno de nosotros ha utilizado este enfoque para perturbar nuestros espacios especiales a través de la promiscuidad. Sin embargo, el querer reconocer y profundizar la intimidad con otras personas ha resultado amenazante para algunas de las más cercanas a nosotros.

El temor al abandono -- el nuestro y el de las personas más cercanas a nosotros -- es muy real. Después de todo, si no podemos decir que somos la única persona y la más idónea para nuestra pareja, ¿dónde quedamos?

Pero al igual que otras inseguridades que sentimos cuando nos apartamos de las estructuras falsamente seguras del patriarcado, el temor al abandono está ligado a las formas patriarcales y jerárquicas en que nos relacionarnos. Puede ser grandioso el estar sobre un pedestal; también puede ser muy precario: a más altura, más duro el golpe. Nos ha resultado desafiante, doloroso y atemorizante el negociar esta forma de relacionarnos con personas para quienes este enfoque no funciona. Esperamos que, dado que nuestras relaciones más estrechas están basadas en la amistad y en el espacio especial compartido, el espacio sea compartido. Debemos recordar que esto no debe hacerse sólo en nuestros términos.

Este enfoque puede funcionar sólo cuando nos sentimos seguros al relacionarnos con otras personas. Si tememos perder una "pareja", entonces puede no funcionar. Sin embargo, el tener conexiones más sólidas con varias personas ha aumentado nuestra seguridad para relacionarnos con otras, y también nos resultará útil cuando necesitemos las cantidades masivas de apoyo que una sola persona no puede darnos, como en el caso de una relación que no está funcionando bien o que termina, o al criar niños y en momentos de pérdida y dolor.

Estamos conscientes de que esta manera de ver las cosas no funcionará para todo el mundo, pero somos optimistas acerca de los lugares a donde podría llevarnos. ¿A dónde podría llevarnos una relación cuando estamos en ella por mucho más que el mero gusto de tenerla? ¿Hasta dónde llegarían nuestras amistades si tuviéramos un compromiso más profundo y una mejor conexión? ¿Qué podría significar todo esto para la crianza de nuestros hijos e hijas? Esperamos que nos lleve a un mundo donde nos relacionemos con las personas como personas, no como etiquetas. Un mundo donde todas nuestras conexiones humanas sean reconocidas y celebradas, y donde podamos regocijarnos en las diferentes intimidades emocionales y físicas que compartimos con las personas importantes en nuestras vidas.


Este artículo es una versión resumida y simplificada de un documento más extenso que estamos preparando. Si desea una copia, escríbanos a XY.

Copyright 1995. Revista XY: men, sex, politics, 5(4), Summer 1995-96.
XY, PO Box 26, Ainslie ACT, 2602, AUSTRALIA.

Título original: When the one and only isn't.
Traducción: Laura E. Asturias (Guatemala)

 


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